Capitulo II: LA ETAPA DEL PROCESO REVOLUCIONARIO

 

6.            Más tarde, en julio, la élite gobernante de Egipto, dirigido por al-Sisi general y con el apoyo de las potencias imperialistas derrocó al gobierno de Mursi e instaló una dictadura sangrienta. La razón era que el gobierno islamista reflexionó un equilibrio: por un lado el gobierno Ikhwan (Hermandad Musulmane) aseguró la  continuación  del poder por la clase gobernante; y por otro lado tenía que hacer ciertas concesiones a las luchas populares, reflejados en relativa libertad en comparación con los tiempos antiguos del ex dictador Mubarak y luego con la actual dictadura de al-Sisi- que permitió a eventos tales como manifestaciones, huelgas, movimiento militante de protesta en la embajada de Estados Unidos en septiembre de 2012 y la Embajada de Israel en noviembre de ese año, así como el alivio en el aislamiento de Gaza.  Pero, tarde o temprano la clase dominante y sus amos imperialistas tendrían que resolver este dicho “equilibrio inestable” en favor de una dictadura sangrienta. El golpe de Estado del 03 de julio 2013 representó una derrota estratégica para la clase obrera y los oprimidos de Egipto. Es vergonzoso que muchos demócratas, liberales y centristas pequeñoburgueses no pudieron oponerse al golpe de Estado y, peor aún, algunos, como el movimiento Laicista Tamerod, el Nasserista Hamdeen Sabahi, el Partido Comunista de Egipto, los socialistas revolucionarios pseudo-trotskistas (IST ) y las IMT Alan Woods incluso, dieron la bienvenida al golpe de Estado como una "segunda revolución"! Los auténticos Socialistas tuvieron que luchar contra la dictadura militar y unirse a las numerosas protestas masivas. Si bien y aunque nosotros estamos políticamente como oponentes a al-Ikhwan, tuvimos que defenderles contra el terrorismo de Estado. RCIT llama por las organizaciones independientes de la clase obrera y los oprimidos (sindicatos independientes, comités de fábrica, movimientos de mujeres, nuevos partidos de obreros) para luchar por los derechos democráticos y avanzar en la lucha por el poder obrero.

7.            Yemen es actualmente uno de los países clave del proceso revolucionario en el mundo árabe. Después de la primera revuelta popular en 2011, una segunda ola de protesta de masas- tanto contra la subida de los precios como contra el gobierno de al-Hadi- comenzó en agosto 2014 que al final logró expulsar al gobierno. Mientras que en el conflicto posterior estaba contenido el peligro de una división sectaria entre chiíes y suníes, la guerra de agresión Arabia que comenzó el 25 de marzo, revitalizó el proceso revolucionario. De hecho, se abrió un nuevo momento en la revolución yemení. Los socialistas apoyaron la revolución yemení, así como la revolta popular contra al-Hadi y lucharon por un programa político independiente de la clase obrera. Mientras los socialistas no podían apoyar cualquier sector en un conflicto sectario, el ataque de la pandilla de al-Saud es totalmente reaccionario, lo que hace ser la defensa yemení, una tarea para la clase obrera internacional y los oprimidos. Nosotros damos apoyo crítico en defensa de la lucha nacional, con el liderazgo del movimiento Houthi, este es un movimiento pequeñoburgués islamista que surgió durante las protestas en contra el apoyar al dictador Saleh, en lo que tiene que ver con la guerra en Yemen desde 2001. El grupo Houthi participó en la revolución de 2011, así como en las revoltas masivas que empezaron en agosto de 2014. Condenamos firmemente la coalición actual del grupo Houthi con las fuerzas de Saleh. Un programa político independiente, se hace necesario, en la lucha por los trabajadores y campesinos. El RCIT en Yemen denuncia el liderazgo del Partido Socialista de Yemen, ex estalinista, que se resigno en junto al reino saudí y se opone a cualquier lucha genuina por la generación de una república de trabajadores y campesinos. También criticamos el documento conjunto de los Socialistas Revolucionarios (IST de Egipto) y la Liga de los Trabajadores de Izquierda, (mandelistas en Túnez) y otros grupos que fallaron al quedar al lado de la resistencia nacional Yemení contra la agresión Saudí. (Declaración del mes de abril de 2015).

8.            En 2011, las protestas pacíficas demócratas del pueblo en Siria, bajo el régimen de Assad fueron reprimidas con actos terroristas para intentar aterrorizar a la población, pero en cambio conduce a una inevitable guerra civil y a la militarización de la lucha por la liberación Siria. Assad intentó ahogar a las masas revolucionarias en  sangre y en esta tarea contó con todo el apoyo militar del imperialismo ruso, así como sus aliados regionales, los regímenes de Teherán, Bagdad y el movimiento Hezbolá libanés. Aunque, afortunadamente, Bashar al-Assad no logró aplastar la revolución, tuvo éxito, transformando una lucha en guerra civil, y de paso, ayudo las fuerzas islamistas pequeñoburgueses que ganaron influencia entre las masas, dejando los comités locales que se habían originado espontáneamente durante la lucha, más débiles. Como hace falta una dirección revolucionaria, muchos luchadores contra la dictadura se unieron a las organizaciones islamistas, que parecía tener una función más militante y menos corrupta que varios grupos pro occidental. Sin embargo, estas organizaciones - a menudo siguiendo una orientación salafista - suprimieron cualquier intento de organización independiente de las masas y dirigidas a una política sectaria contra los grupos no sunitas. Ellos, son actualmente, el principal obstáculo en la lucha de liberación contra el régimen de Assad. Sólo puede lograrse democracia y auténtica justicia social si se sustituyen por una dirección revolucionaria. La guerra civil en Siria se vio significativamente influenciada por la rivalidad entre las potencias imperialistas - más evidente entre los EE.UU. y Rusia. Bashar al-Assad está fuertemente alineado con Moscú. El imperialismo occidental quedo atrapado entre encontrar una manera de deshacerse de Assad - preferiblemente a través de fuerzas golpistas dentro del aparato del Estado baasista - y entre hacer un compromiso con Assad, esté, considerado el menor mal entre dos demonios (es decir, en comparación con los rebeldes islamistas).

9.            En Túnez los levantamientos populares de diciembre de 2010 y enero de 2011 tuvieron éxito en poner fin a la dictadura de Ben Ali. Sin embargo, así como en otros países, la clase obrera no pudo aplastar el viejo aparato y expropiar a los grandes capitalistas y propietarios terratenientes. El gobierno Ennahda (corriente sunita) hizo grandes esfuerzos para estabilizar el país en los intereses del imperialismo y de la burguesía nacional. Se utilizó de oraciones, frases religiosas con el fin de hacer que la población creyera que no era un régimen que trabajaba para los intereses de los ricos codiciosos. Durante su gobierno, dos liderazgos prominentes de la oposición progresista - Chokri Belaid y Mohamed Brahmi – muy probable que fueron asesinados por las manos de los salafistas reaccionarios. Sin embargo, el gobierno Ennahda no fue visto por la mayoría de la burguesía nacional y el imperialismo como el favorito para ser un régimen títere, ya que bajo su gobierno el aparato estatal no podía ejercer el mismo poder ejecutivo como lo fue en los días de Ben Ali. Así entonces, la clase do dominante empieza una campaña contra el gobierno de Ennahda y finalmente logra traer de vuelta al poder, los viejos comparsas de Ben Ali por intermedio del gobierno burgués pro imperialista del Partido Nidaa Tounes- "Partido – Llamado por Túnez”. El oportunista Partido Del renascimiento (Ennahda)  se unió a este gobierno como socio menor. Es vergonzoso que un número significativo de partidos de izquierda, muchos con tradición Hoxhaist (discípulos del fallecido ex líder estalinista de Albania - Enver Hoxha) e influenciados por el nacionalismo burgués en la tradición de Nasser y Saddam Hussein - hayan apoyado Nidaa Tounes en su lucha por el poder contra Ennahda. Esto revela las profundas raíces de la estrategia estalinista de la Frente Popular, es decir, la política de subordinar la clase obrera a una alianza con un sector de la burguesía. Es un síntoma que la principal alianza de izquierda - una coalición de partidos reformistas y partidos obreros centristas con el nacionalista pequeño burgués – denominada Frente Popular por la realización de los objetivos de la revolución (al-Jabha). El RCIT en Túnez se opone a tales alianzas políticas con organizaciones de clase no-obrera. Nosotros llamamos por la creación de un nuevo partido Obrero - algo que podría empezar por la iniciativa de varios partidos de izquierda y los sectores radicales de la central sindical UGTT, basados en un programa revolucionario.

10.          En 2011, la revolución no acabada en Libia, el fracaso de la clase obrera en la toma del poder y el desesperado intento del imperialismo occidental para instalar un régimen títere, resultó en una descarada guerra civil. Los EE.UU. y la Unión Europea-UE, así como los regímenes reaccionarios del reino saudí y la dictadura egipcia, apoyan al pseudo gobierno pro imperialista, encabezado por el general Haftar, basado en Trobuk, este tiene en sus hileras muchos ex miembros de las fuerzas de Gadafi. Los imperialistas occidentales, así como el general al-Sisi intenta utilizar el crecimiento de los reaccionarios Salafi-Takfiri Daash (El Estado Islamico-ISIS) para justificar la intervención militar extranjera. El liderazgo de gobierno en Trípoli está en manos de las fuerzas islamistas burguesas llamadas Libia Fajr (Amanecer de Libia), que representan muchos rebeldes que se oponen tanto a la intervención imperialista occidental así como a la continua influencia de antiguas fuerzas de Gadafi en el aparato estatal. En este contexto, los socialistas deben movilizar la clase obrera y las masas oprimidas para defender Libia contra cualquier agresión de las potencias imperialistas y también contra los lacayos reaccionarios, así como contra  la dictadura militar egipcia del general al-Sisi y en contra las fuerzas de Trobuk del general Haftar.

11.          En general, la Revolución Árabe sufrió una serie grandes derrotas significativas y descarados movimientos contrarrevolucionarios. Si nos ponemos a pensar vemos que los peligros contrarrevolucionarios son especialmente espinosos y graves, pues Arabia Saudí está liderando una alianza de monarcas y dictadores que forman una junta militar con aproximadamente 40.000 tropas de élite, apoyados por aviones y buques de guerra, esto  demuestra el deseo que ellos tienen en intervenir en toda la región en contra las insurrecciones populares y así, finalmente aplastar la Revolución Árabe, para al fin, volver al viejo orden establecido antes de 2011.

12.          Sin embargo, el proceso revolucionario no ha terminado, esto lo vemos, no sólo en la continuidad de la lucha popular contra Assad en Siria o en contra del general al-Sisi en Egipto, sino también, en las nuevas y heroicas luchas de masas, así, como en la exitosa defensa de los palestinos de Gaza contra los asesinos sionistas en julio y agosto de 2014, o el levantamiento de masas contra el régimen yemení en otoño (boreal) de 2014 y la guerra actual de defensa nacional en Yemen contra los agresores pandilleros de al-Saud.

 

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