Capitulo IV: LECCIONES PARA LA VANGUARDIA REVOLUCIONARIA

 

18.          Una lección primordial es que para que no ocurra un derroque de la Revolución Árabe y esta sea exitosa, los obreros y campesinos deben llevarla hasta el final sin pararla por la mitad. En esencia, esto significa que la revolución democrática, o bien socialista tiene que destruir el viejo aparato estatal que se aumentó de manera espectacular tanto en el Magreb como en el Mashreq. Así como la gigante "burocracia militar" (Karl Marx), acá incluido el ejército, los servicios secretos, jueces, etc. En efecto todavía existen estas fuerzas, la clase dominante siempre tendrá un arma infatigable para derrotar al pueblo rebelde. De hecho, la burocracia con su comando mayor al mando del aparato opresor es un componente clave de la burguesía árabe. Históricamente, el aparato se ha cimentado con base para el caracter autoritario al estilo bonapartista típico de los regímenes políticos en el mundo árabe, que se basa en la formación retrasada de la clase capitalista nativa del norte de África y Oriente Medio debido a la ocupación colonial de la región por las grandes potencias, tarda a formarse. Como resultado, cuando estos países se convirtieron formalmente independientes después de la Segunda Guerra Mundial, el Estado burgués ha jugado un papel clave en el fomento de la acumulación de capital interno en cada país. En consecuencia, en varios países, los regímenes capitalistas de Estado – aunque algunas de sus políticas fueran "progresistas" - no eran de ninguna manera socialistas, al revés del mito propagado por varios estalinistas- nacionalista. Sin embargo y mismo así cuando la juegan con un papel de liderazgo en el mundo árabe (por ejemplo, los regímenes de Gamal Abdel Nasser en Egipto, Saddam Hussein en Irak, Bashar al-Assad en Siria, Habib Bourguiba de Túnez, y Houari Boumediene en Argelia). Resulta que la burocracia militar se ha convertido en un componente clave de la clase dominante. Más adelante en el período de las reformas neoliberales y las privatizaciones, la casta burocrática militar se ha vuelto cada vez más directamente capitalistas. Por ejemplo, en Egipto, el ejército sigue controlando hasta el 40% de la economía! Así, con el fin de completar con éxito la revolución, el aparato estatal - y con ella la base material para el régimen bonapartista-autoritaria, como un sector clave de la clase capitalista - debe, como ya hemos dicho, ser aplastado y sustituido por una nuevo estado controlados por consejos y por las milicias obreras y campesinas. Así queda, que la utopía reformista de una revolución pacífica es una ilusión peligrosa. La revolución árabe ha confirmado una vez más la sentencia de Lenin: "La sustitución del Estado burgués por el Estado proletario es imposible sin una revolución violenta" (El Estado y la Revolución, 1917).

19.          Otra lección importante de los últimos años es que la revolución no puede poner fin a la pobreza y el desempleo de las masas, si no liberta su país de la esclavitud tallada por la dominación imperialista. Por desgracia, las revoluciones en el mundo árabe que estallaron en 2011 han dejado intacta la propiedad privada de los grandes negocios, la prensa, etc., que aún están en manos de los oligarcas. Sólo cuando la clase obrera logre expropiar las empresas extranjeras y los poderosos capitalistas nacionales - que son estrechos aliados de los imperialistas - y ponga fin a la subordinación del país a los sanguijuelas del FMI con sus programas de austeridad y a los acuerdos de "libre comercio" con las grandes potencias, sólo entonces, pueden los obreros y campesinos, razonando las necesidades de la gente, comenzar a reconstruir y planificar la economía.

20.          Además, los revolucionarios tienen que renunciar a cualquier colaboración política con las potencias imperialistas, sean las potencias occidentales, como la UE, los EE.UU. y Japón o las principales potencias del Este como Rusia y China, hay que tomar en cuenta que ninguno de estos poderes son amigos de los pueblos árabes. Al revés, todos los poderes anhelan los recursos naturales y mano de obra barata que permiten la generación de beneficios adicionales para sí mismos. La UE y los EE.UU. han sido siempre colaboradores de Israel y muchas monarquías y dictaduras en la región. Rusia y China son amigos cercanos del carnicero, Bashar al-Assad y de la dictadura teocrática capitalista de Irán. Y no olvidemos que todas las grandes potencias besaron los pies del general al-Sisi! Los revolucionarios deben denunciar, todos aquellos que llaman a una alianza del pueblo árabe con cualquiera una de las potencias imperialistas. Estas llamadas, no conducirán a nada, sólo conducirán a la subordinación política de la clase obrera por el imperialismo. Condenamos todos los que buscan alinear las masas rebeldes con los EE.UU. y la UE como un pro-occidental social imperialista.

21.          La revolución árabe también sirvió como una buena manera de demonstrar la real naturaleza de los contrarrevolucionarios, de las fuerzas burguesas liberales y de los liberales de izquierda, como el Islam burgués y el reformismo. La burguesía liberal y los reformistas, todos apoyaron el golpe de Estado del al-Sisi general de Egipto, que dio lugar a una ola sin precedentes de terrorismo. En Túnez, estas fuerzas contrarrevolucionarias apoyaron el partido burgués Nidaa Tounes y la ya conocida gente de Ben Ali en la lucha de poder contra Ennahda. Resultó que los burgueses de Islam fueron leales guardianes del poder y la riqueza capitalista, como se ha demostrado tanto por los gobiernos de Mursi como el Ennahda. El Islam salafista demostró su naturaleza reaccionaria en las acciones de la gente de Estado Islámico y su terrorismo demencial. Sólo la clase obrera, en alianza con el campesinado, bajo la dirección de un partido revolucionario puede librar las masas árabes de la pobreza y la miseria por el capitalismo y sus guerras imperialistas.

22.          Con el fin de completar con éxito las tareas de la Revolución Árabe, es decir, fomentar una revolución permanente, las clases trabajadoras de los países árabes requieren el liderazgo de un partido revolucionario que tome como hilo de conducción la tradición de Lenin y Trotsky como parte de un Partido Mundial de la Revolución Socialista. Sin embargo, hasta ahora ese partido ha sido muy inespresivo en todos los países, y esta ausencia es el factor más importante en las derrotas que el proletariado árabe enfrentó en los últimos años. De ello se desprende que la tarea más importante para los revolucionarios sea crear una organización internacional bolchevique – el pionero del partido mundial - con ramas en todo el mundo, incluyendo los países del mundo árabe.

23.          Razonando en dirección al avanzo de la creación de una organización internacional revolucionaria con ramas en los países árabes, los militantes tendrán que intervenir en la revolución árabe forrados con un programa de acción revolucionario. Tal programa – cimentado en los procedimientos del Programa de Transición - deberá apoyar los derechos democráticos así logrando beneficios sociales, y desembocar en la lucha por la expropiación de la clase capitalista, la nacionalización de las grandes empresas quedando bancos bajo control de los trabajadores, y la formación de un gobierno de obreros unido con los campesinos y los pobres urbanos, sobre la base de las milicias y los consejos locales!

24.          Los revolucionarios deben combinar  la lucha por un tal programa  con su participación activa en la base de los militantes obreros y juventud como los que lucharon en el pasado contra las dictaduras estilo Ben Ali, Mubarak, Gadafi y Saleh y el del general al-Sisi. Aunque su liderazgo sea inadecuado, ninguna organización puede pretenderse revolucionaria, a menos que participe en el movimiento de masas que ocurre por la lucha de los derechos democráticos y sociales. Revolucionarios auténticos deben luchar desde dentro de las masas para avanzar en una organización independiente de la clase obrera y las masas, es decir, la formación de comités de acción y las milicias populares en los lugares de trabajo, barrios urbanos y pueblos. Al mismo tiempo, los revolucionarios deben oponerse rigurosamente a todos los intentos de las potencias imperialistas en intervenir contra las luchas de liberación. Ellos deben luchar contra los diversos liderazgos pequeñoburgueses islámica y secular (no religiosa) que tan a menudo tienen una grande influencia en las masas y también en contra de diversas fuerzas reformistas y centristas que a menudo se unen a la esfera de las contrarrevoluciones descaradas, o mismo en vez de tomar una posición neutral en los lados de las batallas de vida o muerte

 

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