Anti-imperialismo en la Era de la Rivalidad de las Grandes Potencias (Capítulo XXVIII.)

LIBRO: Anti-imperialismo en la Era de la Rivalidad de las Grandes Potencias

 

Los factores detrás de la Rivalidad acelerada entre los E.U, China, Rusia, la U.E y Japón. Una crítica del análisis de la izquierda y una semblanza de la Perspectiva Marxista.

 

La CCRI publicó este libro en Enero de 2019. El autor es Michael Pröbsting, Secretario Internacional de la CCRI.

 

Translator: Rubén Jaramilllo

 

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XXVIII. La izquierda frente a la rivalidad entre las grandes potencias: los pacifistas eclécticos

 

 

Hemos elaborado más arriba que hay varias organizaciones centristas como la CWI de Peter Taaffe, la IMT de Alan Woods y el IST de Alex Callinicos que lograron caracterizar a Rusia y China como “imperialistas”, al menos ocasionalmente. Sin embargo, como explicamos, esta caracterización se trata de un “insulto” bastante platónico que no encuentra expresión en el análisis político mundial de estas fuerzas. Desafortunadamente, tal confusión teórica se combina con la falta de comprensión del programa leninista de derrotismo revolucionario, por no hablar de su aplicación.

 

En nuestro libro El gran robo del sur demostramos que tanto la CWI como la IMT rechazan abiertamente la estrategia de derrotismo revolucionario de Lenin.[1] Resumamos brevemente nuestra crítica en este punto. Básicamente, estas dos organizaciones abogan por una interpretación oportunista, mejor dicho, una distorsión de la teoría de Lenin que sirve para dar legitimidad a su adaptación social-pacifista a las grandes potencias. (Observamos de pasada que, no accidentalmente, la CWI y la IMT también predican la teoría reformista de que la clase trabajadora podría tomar el poder de manera pacífica y mediante reformas parlamentarias).

 

La CWI y la IMT necesitan desesperadamente dicha falsificación del leninismo, ya que tienen que justificar su repetida traición a las luchas legítimas de liberación de los países semicoloniales y los pueblos oprimidos contra las grandes potencias, en particular contra Gran Bretaña, donde estas corrientes tienen sus "secciones madre".

 

 

 

CWI/IMT: Negativa a defender a los países semicoloniales contra el imperialismo

 

 

 

Como hemos mostrado en detalle en otro lugar, la CWI/IMT -todavía estaban unidos en una sola organización en ese momento- se negó a defender a la Argentina semicolonial contra el imperialismo británico durante la guerra de Malvinas en 1982 cuando Londres estaba enviando su flota al Atlántico Sur con el fin de mantener sus posesiones coloniales en esta zona. (El SWP/IST también se negó a defender a Argentina en esta guerra. [2]) Estos centristas afirmaron que ponerse del lado de Argentina sería “ultraizquierdista” y, en cambio, ¡llamaron a “Gobiernos laboristas que libren una guerra socialista contra Argentina”! En un artículo publicado 25 años después, la CWI todavía defendía su vergonzosa capitulación ante el imperialismo británico. "Sin embargo, las sectas ultraizquierdistas de hoy, decididas a demostrar su enfoque "marxista" intransigente, continúan promoviendo consignas basadas en su concepto erróneo del "derrotismo". Ponerse del lado de Argentina, proclama la CWI, solo repelería a los trabajadores británicos (que parece ser el criterio más importante para estos “internacionalistas”): “[E]llos (las llamadas "sectas", Ed.) Creen que se puede lograr apoyando a la Junta, cuando la mayoría de los trabajadores tienen un odio instintivo por lo que ven como un régimen 'fascista', y un deseo comprensible de verlo derrotado. Los conservadores, por supuesto, están explotando cínicamente los sentimientos antifascistas de los trabajadores; pero el apoyo a la Junta pondría a los marxistas más allá de la palidez a los ojos de los trabajadores, dejando a los conservadores libres hipócritamente para capitalizar la "lucha contra el fascismo".

 

Además, es decisivo para estos “antiimperialistas” defender los derechos del pequeño grupo de colonos británicos que viven en las Islas Malvinas frente a la costa argentina: “Los pseudo-marxistas también creen, al parecer, que el apoyo a una oposición socialista a la guerra puede ganarse a través de una política que abandone a los isleños de las Malvinas a la tierna merced de la Junta, cancelando sus derechos en favor del reclamo legalista de la Junta sobre la tierra bajo sus pies."

 

En consecuencia, la CWI denunció la aplicación de la posición leninista de pedir la derrota de la Armada británica (“Task Force”): “El absurdo más monstruoso de la posición de las sectas, sin embargo, es la idea de que los trabajadores pueden ser ganados para una posición socialista sobre la base de pedir la derrota de la Task Force, ¡llamando literalmente -como los representantes de las sectas han declarado en público- por “el hundimiento de la flota”! ¡Están a favor de la matanza de los trabajadores en las filas de la marina y el ejército, y sobre esta base ganarán el apoyo de las masas de la clase obrera! Esta es una parodia del marxismo que, en la medida en que tiene algún efecto, solo puede jugar en manos de los conservadores y la derecha laborista, permitiéndoles retratar a los 'marxistas' como idiotas que apoyan a la junta argentina”. [3]

 

La CWI/IMT llegó incluso a negarse a pedir el fin de la guerra británica contra Argentina o la retirada de la flota británica... ¡porque “los trabajadores no lo habrían entendido”! Argumentaron: “Forzar la retirada de la Task Force habría implicado la organización de una huelga general, que en sí misma habría planteado la cuestión de la llegada al poder de un gobierno socialista. Sin embargo, al comienzo de la guerra, tal demanda no habría recibido apoyo de los trabajadores británicos. (…) Tampoco el llamado a detener la guerra o retirar la flota habría servido de base incluso para una campaña masiva de manifestaciones, mítines y agitación.” [4]

 

Esta vergonzosa adaptación a los prejuicios socialimperialistas más atrasados de la aristocracia obrera británica no fue un desliz singular. Es más bien una expresión del ADN político de esta corriente, su método centrista, social-pacifista. Comparemos esto con la actitud de los bolcheviques al comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914. Aunque los bolcheviques tuvieron que trabajar en condiciones de represión e ilegalidad y aunque en esta guerra imperialista los marxistas no pudieron apoyar a ningún bando (en contraste con el Guerra de Malvinas en 1982), independientemente de todo eso, ¡los revolucionarios rusos nunca tomaron una postura tan cobarde y social-patriótica como la de la CWI / IMT!

 

Como demostramos anteriormente en el capítulo XVIII, los bolcheviques se volvieron febrilmente activos en la difusión de la agitación contra la guerra en las calles y en las fábricas al comienzo de la Primera Guerra Mundial. Publicaron folletos en Petersburgo que proclamaban “¡Abajo la guerra!” y “¡Guerra contra la guerra!” ¡Qué diferencia con la posición patéticamente cobarde de la CWI y la IMT en una guerra imperialista!

 

Durante la guerra imperialista y la ocupación de Afganistán desde 2001 -otra importante aventura militar de Gran Bretaña- la CWI nuevamente se niega rotundamente a prestar apoyo a la lucha afgana contra los ocupantes y sus títeres, que ha sido liderada por el movimiento Talibán islamista pequeñoburguesa.

 

En un ensayo programático, el líder central de la CWI, Peter Taaffe, contrastó la política de la CWI con las de los antiimperialistas de principios como nuestra organización: “Si, por lo tanto, percibimos esta guerra como completamente reaccionaria por parte del imperialismo, ¿significa esto que lanzamos en nuestro lote, aunque “críticamente”, con aquellos que supuestamente han "resistido" al gigante estadounidense, a saber, Bin Laden, su al-Qa'ida y el gobierno talibán? Increíblemente, esta es la posición de algunos pequeños grupos trotskistas, como Workers Power (nuestra organización predecesora, Ed). y la morenista LIT. Este último se basa principalmente en América Latina. Su enfoque no encontrará absolutamente ningún eco entre la clase trabajadora mundial, particularmente el proletariado en los países capitalistas desarrollados. Sin embargo, debido a que utilizaron algunos de los escritos anteriores de Trotsky para justificar su posición durante la guerra, pudieron, y en algunos casos lo hicieron, confundir a algunos jóvenes y trabajadores que entraron en contacto con ellos.” [5]

 

Esta cita indica que Taaffe ha sido consciente de que la posición de la CWI está en evidente contradicción con el método de Trotsky. Como mostramos anteriormente, Trotsky llamó a defender incluso a un Brasil "semifascista" contra el imperialismo británico "democrático" o la monarquía absoluta de Etiopía contra Italia en 1935. Sin embargo, la CWI afirma que el enfoque de Trotsky ya no sería válido hoy: "Es una tontería insinuar, sin embargo, como lo hacen las organizaciones sectarias al citar estos comentarios de Trotsky, que la masa de la población en la mayoría de los países industrializados podría adoptar hoy la misma actitud hacia Bin Laden y los talibanes". [6]

 

En definitiva, fuerzas como la CWI, la IMT o la IST, se niegan a defender a países semicoloniales y pueblos oprimidos porque, como afirman, los trabajadores atrasados políticos de las grandes potencias imperialistas “no entenderían tal posición”. Ésta es la lógica clásica que utilizó la socialdemocracia en 1914 para legitimar su apoyo a la “defensa de la patria imperialista”. “Los trabajadores no habrían entendido si nos hubiéramos opuesto a la guerra”: ¡este fue el grito de guerra de Noske, Ebert y Kautsky al comienzo de la Primera Guerra Mundial! “Los trabajadores no entenderían si nos ponemos del lado de los talibanes o de la junta militar argentina” ¡Este es el grito de guerra de la CWI y de la IMT hoy! ¡Tiempos diferentes pero la misma lógica social-pacifista!

 

Estos centristas ignoran el hecho histórico de que la mayoría de la clase trabajadora suele apoyar la defensa de su patria imperialista al comienzo de una gran guerra, como explicaron repetidamente Lenin y Trotsky. Cuando resumió la experiencia de los bolcheviques durante la Primera Guerra Mundial, Lenin escribió en 1922 sobre la política hacia el movimiento obrero con respecto a la guerra que se avecinaba: " Hay que clestacar, sobre todo, la significación del hecho de que la "defensa de la patria" se convierta en una cuestión ineludible, cuestión que la inmensa mayoría de los trabajadores resolverá inevitablemente en favor de su burguesía.[7]

 

Trotsky también enfatizó esta idea en su Programa de Transición en 1938: “Al principio de la guerra las secciones de la IV internacional se sentirán inevitablemente aisladas: cada guerra toma de improviso a las masas populares y las empuja del lado del aparato gubernamental. Los internacionalistas deberán marchar contra la corriente.[8]

 

Es el mismo método que lleva a la CWI a defender la existencia de Israel, una entidad de colonos impuesta por las potencias imperialistas al expulsar a la población árabe nativa. [9] Como dijo Peter Taaffe, la CWI no puede apoyar la destrucción del estado del apartheid israelí y su reemplazo por un estado palestino con derechos minoritarios para los judíos israelíes porque "los judíos israelíes se opondrían a esto": "...la idea de un Todavía aparece un estado palestino con derechos minoritarios para los israelíes. Un eslogan tan abstracto nunca sería aceptado por la población israelí”. [10]

 

Siguiendo la misma lógica de adaptación al socialimperialismo, tanto la CWI como la IMT, como muchas otras fuerzas centristas, han abandonado su apoyo a la revolución siria hace mucho tiempo. Desde hace varios años, ambas organizaciones afirman que la lucha de liberación ha degenerado en una "guerra civil sectaria" sin ningún bando digno de apoyo:

 

Las situaciones en Irak y Siria constituyen en este momento el epicentro de la crisis que envuelve al Medio Oriente. El orden heredado del legado del imperialismo está explotando de la manera más brutal, bajo el efecto de las luchas de poder por influencia que tienen lugar entre varias fuerzas y regímenes reaccionarios. (...) En Siria, algunos miembros de la izquierda internacional han adoptado erróneamente alguna variante de una actitud "campista", ya sea al embellecer a los rebeldes armados, en su mayoría yihadistas, que luchan contra Assad, o al disculparse por este último". [11]

 

Esto es fundamentalmente el resultado de la contrarrevolución que se desarrolló en Siria luego de una genuina revuelta masiva contra el gobierno de Assad en 2011, inspirada por los movimientos revolucionarios en Túnez y Egipto. En ausencia de organizaciones de la clase trabajadora fuertes, unidas y de un liderazgo socialista, las fuerzas sectarias e islámicas pudieron entrar en el vacío, ayudadas por los reaccionarios Estados del Golfo y Turquía y por las potencias occidentales. Esto llevó a la degeneración de la revuelta de masas en una guerra civil cruel y multifacética.[12]

 

 

 

IMT Rusia: Sin apoyo al "separatismo checheno"

 

 

 

Otro ejemplo de tal adaptación al socialchovinismo es la posición de la IMT y su sección rusa sobre la lucha por la independencia del pueblo checheno. Como hemos dicho anteriormente, el pueblo checheno declaró un estado independiente después del colapso de la URSS en 1991/92 y defendió heroicamente sus derechos nacionales en dos guerras contra la agresión militar de la abrumadora Rusia. Hoy, es tarea de los marxistas rusos defender a los chechenos contra la brutal opresión del secuaz local de Moscú, el carnicero Ramzan Kadyrov.

 

Sin embargo, la IMT adopta una postura diferente. A pesar del deseo explícito del pueblo checheno de ganar su propio estado, la IMT se adapta al socialchovinismo ruso. Denuncia el "separatismo" y llama a los chechenos y otros pueblos oprimidos a permanecer en la Rusia imperialista:

 

Por lo tanto, no hay nada de malo en defender la integridad territorial contra el separatismo, ya sea en Rusia o en Ucrania. Por supuesto, esto no significa que no debamos oponernos a una solución militar del problema, siempre que sea posible. No significa que no debamos oponernos a las atrocidades de los militares burgueses, etc. Pero apoyar el separatismo bajo la consigna de la lucha de las naciones por la autodeterminación no es necesario, especialmente el separatismo, que tiene el carácter de lucha armada como en el Donbas, el Cáucaso o el noreste de la India. A menudo, tal separatismo no conduce a nada más que a reducir el desarrollo de las fuerzas productivas en la región. Aquí vale la pena separar ese separatismo de la lucha por la liberación de las colonias. Los habitantes de Vietnam, Argelia y Palestina no eran ciudadanos de sus países opresores. Por tanto, la lucha por la creación de un estado nacional se fusiona en tales casos con la lucha por la igualdad. (...) A menudo podemos escuchar que los estados homogéneos a nivel nacional experimentarán un cambio hacia problemas de clase en lugar de problemas nacionales. Quizás, esto fue cierto en la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, muchos imperios multinacionales ya se han derrumbado y la Rusia moderna ya es más homogénea que a principios del siglo pasado. Por tanto, no es necesario llevar la homogeneidad al absoluto. (…) Si separamos los territorios habitados por pequeñas nacionalidades de los países, los inmigrantes no desaparecerán por ningún lado. Y el nacionalismo moderno se dirige principalmente contra ellos. Todo esto lleva a la conclusión de que, en la etapa actual de desarrollo del capitalismo, no tiene sentido apoyar la lucha para separar unas naciones de otras, especialmente las armadas. Es mejor luchar contra las guerras que libran los gobiernos burgueses y por la futura revolución socialista.” [13]

 

¡Esta declaración de los camaradas rusos de la IMT traiciona un flagrante acomodo al socialchovinismo! Es absolutamente erróneo contraponer las luchas de liberación nacional del pueblo vietnamita, argelino y palestino a las del pueblo de Chechenia o Cachemira. Es solo una diferencia formal que puedan tener el pasaporte de su estado opresor. Ciertamente, no fue el deseo voluntario del pueblo checheno o de Cachemira tener el pasaporte de su estado opresor, ¡sino que fue forzado! Entonces, ¿cómo pueden los "marxistas" utilizar este hecho para rechazar el apoyo a su lucha por la liberación?

 

Es cierto que Rusia “ya es más homogénea que a principios del siglo pasado”. Pero ¿qué significa esto? ¿La IMT sugiere que Moscú tiene el derecho de oprimir a una cierta cantidad de personas por no ser tantos como al comienzo del siglo XX?! No, los marxistas se oponen a cada caso individual de opresión nacional. Apoyamos la lucha de liberación de las naciones oprimidas, independientemente de si está armada o desarmada y sin importar si el estado opresor subyuga a una, cinco o diez personas más pequeñas.

 

Otro ejemplo de la lógica socialchovinista de la política de la CWI es su apoyo a la huelga “Trabajos británicos para trabajadores británicos” en 2008. En ese momento, los trabajadores británicos de la refinería de petróleo Lindsey querían detener la contratación de trabajadores migrantes. Vergonzosamente, esta huelga reaccionaria recibió el apoyo de la burocracia sindical y de varias organizaciones pseudo-trotskistas como la CWI y la IMT. ¡Hasta el día de hoy, la sección británica d la CWI se jacta con orgullo de que uno de sus miembros era un líder en esta huelga!

 

Es en la misma lógica que el liderazgo de la CWI se opone al derecho de los migrantes a cruzar fronteras sin ningún control fronterizo imperialista. ¿Por qué? Bueno, ya sabes, “los trabajadores no entenderían” (¡obviamente la CWI solo tiene en mente a los trabajadores aristocráticos británicos y no a la masa de trabajadores del mundo que viven y sufren en el Sur!) [14]

 

Por supuesto, tenemos que defender a los sectores más oprimidos de la clase trabajadora, incluidos los trabajadores migrantes y otros inmigrantes. Nos oponemos firmemente al racismo. Defendemos el derecho al asilo y abogamos por el fin de medidas represivas como los centros de detención. Al mismo tiempo, dada la perspectiva de la mayoría de la clase trabajadora, no podemos presentar un eslogan [sic] tajante de 'fronteras abiertas' o 'no controles de inmigración', que sería una barrera para convencer a los trabajadores de un programa socialista, tanto en inmigración como en otros temas. Tal demanda alienaría a la gran mayoría de la clase trabajadora, incluidos muchos más inmigrantes de hace tiempo, quienes la verían como una amenaza para los trabajos, los salarios y las condiciones de vida. Tampoco podemos cometer el error de despedir a los trabajadores que expresan preocupaciones sobre la inmigración como 'racistas'. Si bien el racismo y el nacionalismo son claramente elementos del sentimiento antiinmigrante, hay muchos trabajadores conscientemente antirracistas que están preocupados por la escala de la inmigración.” [15]

 

La adaptación de la CWI al socialchovinismo también se refleja en su apoyo al Brexit, es decir, que Gran Bretaña abandone la Unión Europea. Como hemos demostrado en un panfleto especial sobre este tema, la dirección de la CWI justifica esta posición afirmando que el estado nacional (imperialista) es preferible a la Unión Europea (imperialista). [16]

 

En contraste con estos oportunistas cobardes, los marxistas luchan constantemente contra todas las formas de socialchovinismo y agresión imperialista. La CCRI/RCIT y los revolucionarios de ideas afines no se contentan con frases abstractas de “antiimperialismo”, sino que se ponen del lado de los pueblos oprimidos que luchan contra una Gran Potencia imperialista. El criterio decisivo para los marxistas no es si esta o aquella posición políticamente correcta ya es compartida por la mayoría de los trabajadores. Es exactamente la tarea de una organización de vanguardia revolucionaria resistir tal presión y defender las posiciones basadas en el programa marxista. ¡Es nuestra tarea transmitir ideas tan correctas a la clase trabajadora y no esperar hasta que la mayoría de los trabajadores desarrollen esas posiciones por sí mismos!

 

Por lo tanto, si bien no apoyamos políticamente a las fuerzas no revolucionarias en la cima de estas luchas, no tomamos nuestro desacuerdo con tales puntos de vista como un pretexto para desertar de una lucha de liberación justa. No, los revolucionarios deben apoyar todas las luchas de liberación legítimas contra cualquier Gran Potencia, incluso si esa lucha está dirigida por fuerzas no revolucionarias. ¡Este fue el método de los bolcheviques y los trotskistas y este es nuestro método hoy!

 

Quien apoya directamente el sistema de la colonización y los protectorados, la dominación del capital británico en la India, del Japón en Corea o en Manchuria, de Francia en Indochina o en África; quien no combate la esclavitud colonial y no apoya las insurrecciones de las naciones oprimidas ni su independencia; quien defiende o idealiza el gandhismo, es decir la política de resistencia pasiva aplicada a problemas que sólo se pueden resolver por la fuerza de las armas, es, pese a sus buenas o malas intenciones, un lacayo, un apólogo, un agente de los imperialistas, de los esclavistas, de los militaristas y los ayuda a preparar nuevas guerras que persiguen viejos o nuevos objetivos.”. [17]

 

 

 

¿Lenin “corrigió” su Programa de Derrotismo Revolucionario?

 

 

 

Desafortunadamente, el revisionismo de la CWI y de la IMT llega tan lejos que afirman explícitamente que Lenin habría “exagerado” su fórmula de derrotismo revolucionario y luego se habría corregido a sí mismo. Sobre la base de tal falsificación histórica, estos centristas buscan la justificación para su propio abandono del derrotismo y su adaptación al socialimperialismo.

 

En un largo ensayo programático, el líder central de la IMT, Alan Woods, intenta argumentar tal caso:

 

La diferencia entre la política abstracta y el método dialéctico se muestra en la evolución de la posición de Lenin sobre las tácticas revolucionarias en el período de 1914 a 1917. En agosto de 1914, la división en la II Internacional creó una situación completamente nueva. A la luz de la traición sin precedentes de la socialdemocracia, era necesario reagrupar y reeducar internacionalmente a las pequeñas y aisladas fuerzas del marxismo. Lenin en este período puso mucho énfasis en los principios básicos del internacionalismo revolucionario, sobre todo la imposibilidad de volver a la vieja Internacional y la oposición implacable a todas las formas de patriotismo (derrotismo revolucionario). Para combatir las dudas y vacilaciones de los líderes bolcheviques, Lenin dio la expresión más nítida posible a estas ideas, tales como "convertir la guerra imperialista en guerra civil" y "la derrota de la propia burguesía es el mal menor". Es discutible que, en ocasiones, exageró [sic]. No sería la primera vez que, para "enderezar la vara", Lenin lo dobla demasiado en la otra dirección [sic]. Sobre las cuestiones fundamentales, no hay ninguna duda de que Lenin tenía razón. Pero a menos que entendamos su método no solo lo que escribió, sino por qué lo escribió, podemos terminar en un completo desastre.

 

Los grupos ultraizquierdistas y sectarios repiten siempre las palabras de Lenin sin entender una sola línea. Toman sus escritos sobre la guerra como algo absoluto, fuera del tiempo y del espacio. No comprenden que, en ese momento, Lenin no escribía para las masas, sino para un puñado de cuadros en un contexto histórico determinado. A menos que entendamos esto, podemos cometer un error fundamental. Para combatir el chovinismo, y subrayar la imposibilidad de cualquier reconciliación con la socialdemocracia, y en particular con su ala izquierda (Kautsky y el "centro"), Lenin utilizó algunas formulaciones indudablemente exageradas [sic]. Tales exageraciones, por ejemplo, lo llevaron a caracterizar la posición de Trotsky como "centrismo", lo cual era completamente incorrecto.

 

Cuando Lenin regresó a Rusia después de marzo de 1917, modificó fundamentalmente su posición [sic]. No es que su oposición a la guerra imperialista fuera menor, o su oposición al socialchovinismo menos implacable. Continuó atento a cualquier retroceso de los líderes bolcheviques en la cuestión de la guerra. Pero aquí ya no se trataba de una cuestión de teoría, sino del movimiento vivo de las masas. La posición de Lenin después de marzo de 1917 se parecía poco a las consignas que había propuesto antes [sic]. Vio que, en las circunstancias concretas, la masa de los obreros y campesinos tenía ilusiones en "la defensa de la Revolución", como ellos la entendían. Era absolutamente necesario tener esto en cuenta, si los bolcheviques querían conectarse con el estado de ánimo real de las masas. Si Lenin hubiera mantenido la antigua posición, habría sido meramente doctrinaria. Habría separado completamente a los bolcheviques del movimiento real de los obreros y campesinos. Solo los sectarios y doctrinarios desesperados podrían dejar de ver la diferencia. (…) De hecho, las consignas del "derrotismo revolucionario" no jugaron ningún papel en la preparación de las masas para la revolución de octubre.” [18]

 

Casi ninguna oración de esta larga cita tiene sentido. Alan Woods, que ridiculiza a las “sectas ultraizquierdistas”, no comprende la posición de Lenin y Trotsky ni los hechos históricos.

 

Woods afirma que Lenin "exageró" el programa derrotista bolchevique contra la guerra imperialista. Entonces eso significaría que luego lo retiró. De hecho, como demostramos anteriormente, los bolcheviques, la Comintern y más tarde la Cuarta Internacional confirmaron más tarde todas las ideas y consignas esenciales que Lenin planteó en 1914.

 

El mismo Trotsky destacó la importancia crucial de los principios del derrotismo revolucionario en el programa de la Cuarta Internacional: “El contenido fundamental de la política del proletariado será, en consecuencia, la lucha contra el imperialismo y su guerra. El principio fundamental de esta lucha será: “El enemigo principal está en el país” o “La derrota de nuestro propio gobierno (imperialista) es el menor mal". (…) El deber del proletariado internacional será el de ayudar a los países oprimidos en guerra contra los opresores, este mismo deber se extiende también a la U.R.S.S y a todo el estado obrero que pueda surgir antes de la guerra. La derrota de todo gobierno imperialista en la lucha contra un estado obrero o un país colonial es el menor mal.[19]

 

Rudolf Klement, otro líder de la Cuarta Internacional, repitió la validez del programa leninista de derrotismo revolucionario: “En la aplicación del derrotismo revolucionario contra la burguesía imperialista y su estado, no puede haber ninguna diferencia fundamental, más allá de si éste último es “amigable” u hostil hacia la causa apoyada por el proletariado, ya sea que aquel se halle en una alianza –traicionera- con los aliados del proletariado (Stalin, la burguesía de los países semi-coloniales, los pueblos coloniales, el liberalismo anti-fascista), o que esté librando una guerra contra ellos. Los métodos del derrotismo revolucionario no cambian en absoluto: la propaganda revolucionaria, la oposición irreconciliable al régimen, la lucha de clases desde su forma puramente económica hasta su forma política más elevada (la insurrección armada), la confraternización de las tropas, la transformación de la guerra en guerra civil.[20]

 

Alan Woods afirma que Lenin cambió de posición después de la Revolución de febrero de 1917 cuando regresó a Rusia. ¡Esto es simplemente una invención centrista! Lo que hizo Lenin no fue renunciar a la posición del derrotismo ni a la necesidad de transformar la guerra en guerra civil. Lo que hizo más bien fue adaptar el mismo programa a las nuevas condiciones y explicarlo pedagógicamente a las masas. No se trata de un cambio de posición, sino de un cambio de presentación de la misma posición. Esto se hizo evidente en un discurso que Lenin pronunció ante las delegaciones del Tercer Congreso de la Comintern en 1921:

 

Al empezar la guerra, los bolcheviques defendíamos una sola consigna: guerra civil y, además, implacable. Estigma­ tizábamos como traidores a cuantos no propugnaban la guerra civil. Pero cuando regresamos a Rusia en marzo de 1917, cambiamos por completo de posición. Cuando regresamos a Rusia y hablamos con los campesinos y los obreros, vimos que todos eran partidarios de la defensa de la patria, aunque, como es natural, en un sentido completamente distinto que los mencheviques, y no podíamos tildar de miserables y 'traidores a aquellos obreros y campesinos sencillos. Definimos aquel estado de ánimo como "defensismo de buena fe". En general, quiero escribir un extenso artículo sobre eso y dar a la publicidad todos los datos. El 7 de abril publiqué unas tesis, en las que decía: prudencia y paciencia. Nuestra posición inicial, al empezar la guerra, era justa; entonces importaba crear un núcleo bien definido y firme. Nuestra posición posterior fue también justa. Arrancaba de que era preciso conquistar a las masas. Ya entonces nos oponíamos a la idea de derribar inmediatamente el Gobierno Provisional. Yo escribía: "Se le debe derribar, pues es un Gobierno oligárquico, un Gobierno que no es del pueblo, ya que no puede darnos ni pan ni paz. Pero no se le puede derribar inmediatamente, pues se apoya en los Soviets obreros Y goza todavía de la confianza de los obreros. No somos blanquistas, no queremos gobernar con la minoría de la clase obrera contra la mayoría". Los demócratas constitucionalistas que son políticos sutiles, advirtieron en el acto la contradicción entre nuestra posición anterior y la nueva posición y nos llamaron hipócritas. Pero como, al mismo tiempo, nos llamaban espías, traidores, infames y agentes alemanes, la primera denominación no causó ninguna impresión. El 20 de abril se produjo la primera crisis. La nota de Miliukov sobre los Dardanelos desenmascaró al Gobierno como imperialista. A continuación, las masas de soldados armados se dirigieron al edificio del Gobierno y derribaron a Miliukov. Al frente de los soldados se encontraba un tal Linde, sin partido. No fue un movimiento organizado por el Partido, lo caracterizamos entonces de la siguiente forma: es algo más que una manifestación armada y algo menos que una insurrección armada. En nuestra Conferencia del 22 de abril, la corriente izquierdista exigió el derrocamiento inmediato del Gobierno. El CC, por el contrario, se opuso a la consigna de guerra civil y dimos a todos los agitadores de provincias la indicación de refutar la desvergonzada mentira de que los bolcheviques querían la guerra civil. El 22 de abril escribí que la consigna de “¡Abajo el Gobierno Provisiona!" era equivocada, pues, de no estar respaldados por la mayoría del pueblo, se convertiría en una frase o en una aventura.[21]

 

Entonces vemos que Lenin y los bolcheviques lucharon por los mismos objetivos estratégicos -transformar la guerra imperialista en guerra civil, luchar por el derrocamiento del gobierno burgués y por el poder de la clase trabajadora- en todos estos años. Primero intentaron ganar la vanguardia para tal programa y luego las masas. No podía ser de otra manera, ya que no se puede ganar a las masas sin antes ganar a la vanguardia. Pero la CWI y la IMT ni siquiera intentaron ganar la vanguardia para el derrotismo revolucionario, y mucho menos las masas. Se disculpan refiriéndose al problema de que “los trabajadores no entienden esto”. ¡Como si la CWI y la IMT se enfrentaran a la tarea de ganar la mayoría de la clase trabajadora! ¡Nunca fueron tan fuertes como los bolcheviques, ni siquiera en su fase más débil! Antes de aporrear su cerebro sobre el desafío de ganar a la mayoría de la clase trabajadora, ¡deberían tratar de ganar a unos pocos miles de trabajadores de vanguardia para el derrotismo revolucionario en una guerra! No lo hicieron y no pudieron. ¿Por qué? ¡Porque ellos mismos, los líderes y probablemente muchos de sus miembros que fueron entrenados durante años en el oportunismo, no compartían una posición marxista sobre la guerra imperialista! ¡Esta es la verdad que los líderes de la CWI y de la IMT tratan de esconder detrás de sus frases sobre lo que los trabajadores supuestamente entienden y no entienden!

 

Como vemos, la interpretación de la CWI y de la IMT de la posición marxista clásica sobre el derrotismo revolucionario se basa en una completa falsificación. Sin embargo, no se trata de una falsificación accidental. Toda la tradición de Ted Grant, que dio forma tanto a la CWI de Peter Taaffe como a la IMT de Alan Woods, está marcada por la adaptación sistemática a los prejuicios ideológicos de la burocracia reformista. De ahí el sinsentido de la CWI/IMT sobre la transformación pacífica del capitalismo en socialismo, la extraña idea de la posibilidad de tal transformación a través de una "mayoría socialista" en el parlamento burgués, la caracterización de hombres y mujeres policías como "trabajadores en uniforme", etc. [22] Este oportunismo de extrema derecha también encuentra naturalmente su expresión en el tema de las guerras imperialistas, que es una de las formas más agudas de antagonismo de clases.

 

No cabe duda de que la CWI y la IMT son centristas inútiles en el próximo período de rivalidad acelerada entre las grandes potencias y las luchas de liberación del pueblo oprimido. Atrapados en la lógica del socialimperialismo, no pueden aplicar un programa de derrotismo revolucionario en los conflictos entre grandes potencias ni pueden luchar por un programa liberacionista de apoyo a la lucha de los oprimidos.

 

 

 

El Movimiento Socialista Ruso (RSM): eclecticistas confundidos

 

 

 

Por último, tratemos brevemente de otro grupo centrista en Rusia que incluye a varios miembros de la “Cuarta Internacional” mandelista. Para su mérito, esta organización reconoce el derecho de los pueblos a la autodeterminación y se opone a la ley del idioma que discrimina al pueblo no ruso. Asimismo, son conscientes del carácter imperialista de Rusia y se oponen a sus aventuras militares en Siria y Ucrania. En este sentido, contrastan favorablemente con los grandes estalinistas rusos como Ziuganov y otros. Sin embargo, ¡también se sienten obligados a manifestar su oposición a un estado checheno independiente! Tales escriben en su programa:

 

El RSM reconoce el derecho de los pueblos a la autodeterminación, porque entiende que mantener por la fuerza a las naciones dentro de Rusia desde una perspectiva histórica no conducirá a nada más que a conflictos sangrientos y al colapso del país. Al mismo tiempo, creemos que la separación de Chechenia u otras naciones de Rusia no traerá al pueblo trabajador de estos pueblos ni una auténtica independencia, paz o prosperidad. La formación de estados pequeños y económicamente débiles los transforma inevitablemente en semicolonias empobrecidas de países imperialistas, destinadas al saqueo y la inestabilidad política.” [23]

 

Ciertamente es cierto que la verdadera prosperidad solo es posible a través de una revolución socialista de la clase trabajadora en Chechenia, Rusia e internacionalmente. Pero, ¿por qué demonios los chechenos deberían preferir vivir en una colonia empobrecida en lugar de una semicolonia empobrecida donde al menos no son humillados y amenazados todos los días por los soldados rusos y sus lacayos locales? ¿O el RSM quiere negar el hecho de que Chechenia es una colonia devastada bajo las sangrientas botas de Putin y Kadyrov?

 

Desafortunadamente, el RSM logra combinar tales concesiones al chovinismo ruso con la predicación de extrañas ilusiones en el imperialismo europeo. ¡Tal RSM propone que “una Rusia socialista debe unirse a la Unión Europea”! Una propuesta tan idiota se combina con el apoyo a la perspectiva reformista de reformar la UE. Una vez más, el RSM no se contenta con repetir esta tontería del Partido de la Izquierda Europea, sino que va más allá y afirma que este sería el mejor camino hacia una “república mundial de los soviets”.

 

Somos optimistas sobre la posibilidad de que la Rusia socialista se una a las estructuras de la Unión Europea y otras estructuras de integración con la condición de que dicha adhesión no signifique nuestro sometimiento al imperialismo internacional y la lógica de la acumulación de capital. Apoyamos las propuestas de los partidos y políticos europeos de izquierda para la desburocratización de la UE y su transformación de la actual unión de estados de alto nivel en una única “nación política”. Quizás, tal escenario sea el mejor camino hacia la república mundial de los soviéticos hoy, con la que soñamos hace cien años en nuestro país.[24]

 

Bueno, de hecho, la UE siempre ha sido una institución imperialista y no puede ser de otra manera. Llamar a unirse "pero sin subyugación imperialista" es tan realista como unir a un oso pardo en su cueva "con la condición de que no te toque". Sin lidiar con una idea tan extraña, los líderes del RSM también sugieren que la “desburocratización de la UE” sería suficiente para convertirla en un instrumento de socialismo avanzado. Ni en Rusia ni en Europa es posible una revolución socialista mediante la “desburocratización”. ¡Tal avance solo es posible expropiando a la clase capitalista y destruyendo el aparato estatal burgués!

 

¿Cómo llegan los líderes del RSM a tales conclusiones imperialistas pro-UE? ¿Podría influir el hecho de que varios de sus cuadros estén cerca de la Universidad Europea de San Petersburgo, financiada por la UE? ¿O podría estar relacionado con su orientación hacia los líderes burocráticos de los sindicatos del Centro de Investigación Laboral (CLR) que promueven una especie de colaboracionismo de clases a la OIT?

 

 

 



[1] Ver Michael Pröbsting: El Gran Robo del Sur, Capítulo 13 (Sub-Capítulo: ¿Es el derrotismo revolucionario demasiado para la clase trabajadora? Sobre la falsificación del método de Lenin y Trotsky por el CIT y el IMT hod, p. 357-365)

[2] El SWP/IST proclama que en la guerra entre Gran Bretaña y Argentina en 1982 “No hubo un campo progresista y reaccionario.” (Alex Callinicos: Marxism and Imperialism today, en: A. Callinicos, J. Rees, C Harman & M. Haynes: Marxism and the New Imperialism, London 1994, p. 51)

[3] Socialist Party (CWI): Falklands war: what lessons for the labour movement? In: Socialism Today, No 108, April 2007, http://www.socialismtoday.org/108/falklands.html

[4] Peter Taaffe: The Rise of Militant, London 1995, Chapter 20 “The Falklands/Malvinas War”, http://socialistalternative.org/literature/militant/

[5] Peter Taaffe: Afghanistan, Islam and the Revolutionary Left (2002), http://www.socialistworld.net/pubs/afghanistan/afghanchp1.html

[6] Idem

[7] V. I. Lenin: Observaciones sobre las tareas de nuestra delegación en La Haya (1922), Lenin. Obras Completas, Tomo 45, Ed. Progreso p. 334-335

[8] León Trotsky: La Agonía del Capitalismo y las Tareas de la IV Internacional. El Programa De Transición (1938), https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1938/prog-trans.htm

[9] Sobre la crítica de la RCIT al apoyo reaccionario del CIT a un estado israelí, ver Yossi Schwarz: Occupied Palestine/Israel: Dead End for the Two-State Solution. The Palestinian Liberation Struggle and the CWI’s Centrist Adaptation to Zionism, 12.11.2015, https://www.thecommunists.net/worldwide/africa-and-middle-east/palestine-and-cwi/; Michael Pröbsting: The CWI’s “Socialist” Zionism and the Palestinian Liberation Struggle. A Reply from the RCIT, 15.9.2014, https://www.thecommunists.net/worldwide/africa-and-middle-east/cwi-and-israel/

[10] Peter Taaffe: A socialist World is possible - the history of the CWI, 31.08.2004, http://www.socialistworld.net/doc/4779

[12] Niall Mulholland: Trump orders missile strikes against Shayrat air base, Committee for a Workers' International, The Socialist issue 944, 12 April 2017

[13] IMT Russia: Украина и национальный вопрос (Ukraine and the national question), http://www.1917.com/XML/E3YCowmZXwKhYk2bWYgKwrZ-lZ4.xml. (traducido por nosotros)

[14] Observamos, de pasada, que el rechazo de las "fronteras abiertas" con el pretexto de "posiciones progresistas" es un fenómeno que no se limita al CIT. Por ejemplo, Angela Nagle publicó recientemente un ensayo "El caso de la izquierda contra las fronteras abiertas", que ha sido aclamado por los chovinistas de derecha por razones obvias. (American Affairs, Volume II, Number 4 (Winter 2018), pp. 17–30, https://americanaffairsjournal.org/2018/11/the-left-case-against-open-borders/). Algunos grupos como el CWG incluso logran legitimar su oposición a la apertura de fronteras con argumentos pseudo-trotskistas. (Ver sobre esto Michael Pröbsting: Patriotic "Anti-Capitalism" for Fools. Yet Again on the CWG/LCC's Support for "Workers’" Immigration Control and Protectionism in the US, 30.5.2017, https://www.thecommunists.net/theory/cwg-lcc-us-protectionism/; Michael Pröbsting and Andrew Walton: The Slogan of "Workers’" Immigration Control: A Concession to Social-Chauvinism, 27.3.2017, https://www.thecommunists.net/theory/workers-immigration-control/; Michael Pröbsting and Andrew Walton: A Social-Chauvinist Defence of the Indefensible. Another Reply to the CWG/LCC's Support for "Workers’" Immigration Control, 14.5.2017, https://www.thecommunists.net/theory/cwg-immigration-control/)

[16] Ver sobre esto en Michael Pröbsting: The British Left and the EU-Referendum: The Many Faces of pro-UK or pro-EU Social-Imperialism (Chapter II.2. SPEW/CWI: The Hidden Patriotic “Socialists”), August 2015, http://www.thecommunists.net/theory/british-left-and-eu-referendum/

[17] León Trotsky: Declaración al Congreso Contra la Guerra de Amsterdam (1932), https://ceip.org.ar/Declaracion-al-Congreso-Contra-la-Guerra

[18] Alan Woods: Marxism and the State, International Marxist Tendency, December 2008, http://www.marxist.com/marxism-and-the-state-part-one.htm

[19] León Trotsky: La Agonía del Capitalismo y las Tareas de la IV Internacional. El Programa De Transición (1938), https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1938/prog-trans.htm

[20] Rudolf Klement: Principios y tácticas en la Guerra (1937), https://www.marxists.org/espanol/klement/1937/1937a.htm

[21] V. I. Lenin: Discursos pronunciados en la reunión de las delegaciones alemana, polaca, checoslovaca, húngara e italiana en el Tercer Congreso de La Internacional Comunista el 11 de julio de 1921, Lenin. Obras Completas, Tomo 44, Ed. Progreso, p. 56-58

[22] Ver, p. Michael Pröbsting: Five days that shook Britain but didn’t wake up the left. The bankruptcy of the left during the August uprising of the oppressed in Britain: Its features, its roots and the way forward, in: Revolutionary Communism No. 1, pp. 30-31 (septiembre de 2011), http://www.thecommunists.net/theory/britain-left-and-the-uprising/sp-and-committee-for-a-workers-international

[23] Russian Socialist Movement: Программа (Program), http://anticapitalist.ru/programm/ (Traducido por nosotros)

[24] Russian Socialist Movement: Социализм и загадка наций (No to Imperial language policies!), 27.06.2016, http://anticapitalist.ru/2016/06/27/337/ (Traducido por nosotros)