Manifiesto por la Liberación Revolucionaria: II. El panorama internacional del periodo histórico revolucionario

 

 

Debido a la decadencia de las fuerzas productivas del capitalismo, y consecuentemente, el sistema económico, la viabilidad política y social, el mundo de ahora está preñado con mayores explosiones- quiebras financieras, guerras mayores, catástrofes climáticas y revoluciones políticas

 

Es la razón por la que la inherente dinámica contradictoria de la concentración incrementada de la acumulación de capital y la baja en el rango de ganancia de la producción capitalista, en lugar de canales de mayor producción para la inversión, la burguesía ha sido forzada a defender y aumentar su acumulación capital y sus ganancias futuras en dos grandes sentidos: (1) la financiación incrementada del mundo económico (creando una burbuja de inversión-"ganancia en papel"- una tras otra) y (2) su continuo ataque a la clase obrera con paquetes de austeridad, uno tras otro. Naturalmente esos dos están eternamente ligados, así como hemos testificado en las últimas explosiones de burbujas financieras. Esto fue particularmente obvio cuando en el 2008 el colapso potencial de los grandes bancos de occidente solo fueron advertidos por el antecedente criminal de transferir los impuestos de los trabajadores por los gobiernos burgueses a los brujos financieros de Wall Street. Cuando los tesoros de los estados capitalistas estuvieron salvaguardados para salvar a los banqueros criminales, la clase obrera enfrento varios cortes en los gastos de gobierno: en salud, educación, vivienda y seguridad social.

 

Debido al mismo descenso de la tasa de ganancia, la burguesía imperialista necesita, incrementada y constantemente, detener el desarrollo de países semi-coloniales del sur, extrayendo más de las ganancias producidas ahí a sus propios cofres por medio de concesiones económicas garantizadas por gobiernos titiriteros y "benevolentes" con préstamos de interés incrementado cuyos países saqueados fueron incapaces de pagar de vuelta. Este continuo robo de los países del sur en cambio, obligó a cada una de las naciones imperialistas hacer sentir su presencia, llevando a cabo el incremento de más y más intervenciones militares y ocupaciones (en Afganistán, Iraq, Siria, Libia, Mali, etc), de ahí su apoyo al control de uno sobre otro en los países periféricos.

 

Es precisamente por esta razón que la rivalidad entre los grandes poderes imperialistas se está exacerbando, desde que todos tuvieron que competir uno contra el otro para ganar una porción más grande de la relativa y decreciente ganancia capitalista global. El resultado es el incremento en el conflicto del que somos testigos hoy en día, entre la ONU y Estados Unidos contra Rusia sobre Ucrania o Siria o entre la ONU y Japón contra China y en el Este de Asia.

 

Ninguna de estas contradicciones puede ser resuelta en las limitaciones del sistema capitalista. Tanto la crisis, como la depresión y las guerras se aceleraran más y más si la clase obrera no destruye el sistema capitalista.

 

Si los grandes poderes imperialistas no se detienen en tiempo, su rivalidad nos llevará a la Tercera Guerra Mundial. La clase obrera puede terminar con esta continua cadena de miseria, guerras y catástrofes mediante una revolución socialista mundial. La proclamación de Rosa Luxemburgo de que la humanidad se enfrenta con la alternativa de "Socialismo o Barbarie" es más relevante hoy más que nunca. Bajo las condiciones del temprano siglo XXI, la precisión de la proclamación de Luxemburgo significa: "Socialismo o muerte esparcida a través del clima destructivo y la 3ra Guerra Mundial".

 

Es por esto que la CCRI, ha declarado en su programa del 2012, la caracterización del presente histórico como un periodo de decadencia capitalista así como un periodo revolucionario a largo plazo (que podría durar muchos años o incluso décadas). La decadencia del capitalismo provoca crisis económicas constantemente, inestabilidad política y el peligro incesante de guerra y al hacerlo genera continuamente situaciones revolucionarias, así como peligros contrarrevolucionarios. Eventos históricos como el quiebre de la economía mundial en conjunto con una crisis mayor tanto política como militar entre los grandes poderes o un alzamiento popular en China podrían inaugurar una situación revolucionaria mundial. La CCRI llama a la vanguardia de la clase obrera a prepararse así mismo para un periodo repleto de agitaciones revolucionarias.

 

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