Manifiesto por la Liberación Revolucionaria: IV. Un programa para la Revolución Socialista para detener el colapso de la humanidad en la barbarie

 

 

Con tal de repeler las ofensivas reaccionarias de la clase dominante, los obreros y los oprimidos deben luchar bajo la bandera de un programa que defienda cada derecho democrático y social, y el cual combine su lucha con la perspectiva de la revocación revolucionaria del capitalismo. Como revolucionarios, la CCRI no menosprecia de ninguna manera la lucha por las reformas y la defensa de los derechos ya existentes. Muy al contrario, en todos los casos revolucionarios cercanos solo emergerán de las luchas donde las masas estén defendiendo sus derechos democráticos y sociales contra los ataques de la clase dominante.

 

Por lo que, cualquier programa revolucionario del presente periodo debe comenzar con los temas más importantes de la lucha de clases hoy en día, por ejemplo, la defensa de los obreros y oprimidos en contra del ataque capitalista. Dicho programa no es una lista de peticiones que afectan al estado capitalista para implementar, como los reformistas y los burócratas populistas normalmente lo hacen, enfocándose en negociaciones a puerta cerrada, elecciones y maniobras parlamentarias. Más bien, un programa de acción revolucionario es uno militante enfocado en las formas de una lucha de clases, inflexible y para avanzar de la organización individual a la de obreros y oprimidos.

 

Es por esta razón que los revolucionarios exhortamos a la clase obrera y oprimida a luchar por sus intereses usando todo tipo de formas de lucha de clases dictadas por circunstancias concretas--comenzando con demostraciones de masas, huelgas y huelgas generales, ocupaciones, insurrecciones armadas y guerras civiles. De la misma forma, todas las luchas revolucionarias hacen un llamado a la formación de comités de acción para obreros, jóvenes y las masas populares en lugares de trabajo, vecindarios, aldeas, escuelas y universidades. Es más, los revolucionarios llaman a la formación de unidades de autodefensa con tal de defender a los huelguistas, manifestantes, migrantes y refugiados en contra de la violencia perpetrada por la policía y los fascistas. En situaciones de aguda lucha de clases, dichos cuerpos deben expandirse de tal forma que los comités de acción se vuelvan consejos (como los soviets en la Rusia de 1917) para apoyar y ser apoyados por obreros armados y milicias populares.

 

La CCRI ha esbozado el siguiente programa de acción en su Manifiesto Revolucionario Comunista (2012). Aquí abajo resumiremos lo que consideramos ser los puntos más importantes para la fase política actual y proveer a cada una respuestas revolucionarias.

 

 

 

¡Defensa de los derechos democráticos! ¡Abajo el bonapartismo, las monarquías y las dictaduras!

 

La lucha por los derechos democráticos se ha convertido en uno de los puntos más importantes de esta era del capitalismo en decadencia. En este contexto, las clases dominantes violan y pisotean inevitablemente los derechos democráticos y procuran remplazar la limitada democracia burguesa por el capitalismo bonapartista y dictadura.

 

Desde el 2011, la lucha por los derechos democráticos se ha convertido en una consigna en las revoluciones árabes contra dictaduras locales. Esta lucha ha sido crucial para la defensa de los obreros y oprimidos contra los militares y contra los golpes de estado institucionales (Honduras 2009, Paraguay 2012, Egipto 2013, Burkina Faso 2014, Burundi 2015, Brasil y Turquía 2016). También es un punto central en China, donde la clase obrera y los campesinos pobres son oprimidos por la dictadura Stalocapitalista. Se ha convertido en un punto importante en los países imperialistas de occidente donde la burguesía ha gobernado incrementadamente por medios bonapartistas, vigilancia masiva y la expansión de la policía del estado (un permanente "estado de emergencia" en Francia incrementando el uso de operaciones domésticas armadas en varios países europeos, etc.)

 

La CCRI llama a la vanguardia obrera a movilizarse por la defensa de los derechos democráticos (por ejemplo: el derecho a huelga, libertad de expresión y asamblea, libertad de organización y unión política así como la libertad de hacer uso de la comunicación e información mediática).

 

Asimismo, la clase obrera debe movilizarse contra todas las dictaduras, la policía y la vigilancia del estado; contra los poderes de expansión de la policía y las cortes; contra las instituciones de la presidencia, monarquías y fundaciones bonapartistas (como consejerías militares, consejerías de seguridad nacional, etc.); contra la inherente corrupción de todo tipo de los aparatos de estado burgueses (ambos en su versión autoritaria como "democrática")-¡aquí hacemos un llamado a la purga radical del aparato de estado! Todos los estados oficiales y sus acciones -especialmente la policía, el ejército, inteligencia, administración, poder legar, directores de empresa, etc.-- ¡Deben ser monitoreados bajo el control de trabajadores y consejos populares!

 

Los socialistas se oponen al pretencioso aparato de estado burocrático y apoyan la extensión de gobiernos autónomos en su lugar. Con la finalidad de pelear contra el aparato de estado corrupto y burocrático abogamos por el derecho de elegir y revocar a todos los funcionarios públicos.

 

Una demanda central en la lucha de los derechos democráticos--no solo en la lucha contra las dictaduras pero también en situaciones donde puntos democráticos son el centro de crisis políticas profundas--es el llamado a la Asamblea Constituyente Revolucionaria. Dicha asamblea debería ser un cuerpo democrático burgués con delegados que puedan ser controlados por quienes los eligieron y que sean abiertos para ser evocados por sus constituyentes. La edad para tener el derecho a votar deberá ser determinada por el movimiento de trabajadores en cada país. La edad mínima de los jóvenes para trabajar o para ser responsables criminales debe ser el marco para tomar la decisión. El rol de la asamblea es debatir y decidir en el rol constitucional, y debería estar protegido por los obreros y milicias populares contra la intimidación de fuerzas reaccionarias.

 

La CCRI condena bruscamente a todas las fuerzas reformistas y centristas que han fallado en tomar una posición clara en la defensa de derechos democráticos; quienes rehúsan a participar en luchas populares (las cuales están usualmente lideradas por burgueses populistas o fuerzas pequeñoburguesas) contra la dictadura y fuerzas reaccionarias atentando a fomentar un golpe de estado. Es vital que los socialistas implementen la táctica de frente único--incluyendo su formación con aquellos populistas burgueses o fuerzas pequeñoburguesas que están altamente influenciadas por las masas desechadas contra cualquier dictadura. (ej. Chavismo en América Latina, varios partidos islamitas como al-Ikhuan al-Muslimin [Hermandad Musulmana] en Egipto, el partido Thaksin en Tailandia)--¡en la lucha contra las fuerzas reaccionaras y en defensa de los derechos democráticos! Cual sectarismo bajo el eslogan de "pureza política", cualquier rechazo a unirse a un campo de batalla concretamente bajo el enemigo en una lucha de clases bajo el pretexto "ambos lados son burgueses en carácter" solo puede llevar a la bien merecida aislación; y esta condescendía pseudo-ideológica no es nada más que una traición gruesa de los intereses fundamentes democráticos de la clase obrera y de los pobres.

 

Particularmente formas asquerosas de traición centrista caracteriza a aquellos quienes aclamaron al General Al-Sisi´s por el golpe de estado militar en Egipto como "una segunda revolución" (La Morenista LIT, IMT de Alan Wood, el RS/IST de Cliffite); aquellos quienes alabaron a la ultra derecha ucraniana el movimiento Euromaidan como una "revolución democrática”) (por ejemplo, la Mandelista FI, la Morenista LIT y la UIT); y aquellos que apoyaron la sangrienta dictadura de Assad contra su propia gente (por ejemplo, WWP, PSL).

 

Naturalmente, cualquier defensa por la lucha de los derechos democráticos solo puede lograr victorias temporales, así como la decadencia del capitalismo apunta a estrangular y abolir la democracia burguesa. Por lo tanto, así como León Trotsky--dirigente, junto con Lenin de la Revolución de Octubre y fundador de la Cuarta Internacional, --enfatizan en su Teoría de la Revolución Permanente, que la revolución democrática solo puede ganar victorias sustentables si son guiadas por la clase obrera que combinará la lucha democrática con el objetivo de expropiar a la burguesía. En otras palabras, con tal de triunfar, la revolución democrática debe combinarse con la revolución socialista.

 

 

 

¡Abajo con la austeridad, la precariedad y la privatización! ¡Contra los acuerdos de "Los libres tratados" de las Grandes Potencias!

 

Así como la crisis capitalista se profundiza, la burguesía incrementa inevitablemente sus ataques a la clase obrera y a los pobres: recortando sus salarios; "la liberación" de los derechos laborales (por ejemplo, la reforma laboral en México o la Ley Khomri en Francia del 2016); haciendo "flexibles" las horas de trabajo; recortes en pensión y en educación--todos ellos son ataques severos a la clase trabajadora y sobre los derechos populares del ámbito económico, que están tomando lugar en todos los continentes.

 

Otra arena crucial de la lucha económica de clases hoy en día es la continua ola de privatizaciones. En su desesperación por la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento, los gobiernos burgueses están vendiendo propiedad del estado descaradamente a los oligarcas, por lo general, a una fracción de su verdadero valor. Esto, es particularmente nocivo cuando afecta las necesidades básicas para la sociedad como agua, electricidad, transporte, etc. Cuando dichos servicios son privatizados muchos trabajadores públicos, por lo general, son despedidos, las necesidades básicas se vuelven mucho más caras, y al mismo tiempo, su calidad deteriora.

 

Aún, otro frente principal de esta lucha, es el intento del capital monopolista de incrementar su poder a expensas del estado y la sociedad es mediante la presión por imponer los llamados "acuerdos de libre comercio", como: el denominado por los Estados Unidos como Tratado Transpacífico (TPP), el denominado por China Asociación Económica Regional Integral (RCEP), el Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (TTIP) entre Estados Unidos la Unión Europea o el Acuerdo Integral de Economía y Comercio entre Estados Unidos y Canadá. De hecho, dichos acuerdos solo sirven para incrementar la dominación por las mega corporaciones capitalistas de obreros, consumidores, así como el estado nación y sur regulaciones legales.

 

La CCRI hace un llamado a la vanguardia obrera a movilizarse en colectivos y movimientos sociales contra ese tipo de ataques organizando la acción de masas en las calles. Cuando las compañías recortan los salarios, despiden obreros o intentan cerrarse y continuar, nosotros demandamos una apertura de los libros y la nacionalización de las empresas bajo ‘el control obrero’. Hacemos un llamado al recorte de horas laborales y un programa de empleo público, de tal forma que todos puedan tener un trabajo y menos horas laborales mientras reciben el mismo salario. Dichas reformas son fácilmente financiadas por incremento a los impuestos masivos de los ricos y de la expropiación de los superricos.

 

 

 

¡La tierra para los campesinos! ¡Nada de tierra acaparada para las corporaciones multinacionales!

 

Los mismos procesos de monopolización, de los cuales hemos sido testigos en los sectores de servicio e industriales, toman lugar en la agricultura. Mientras, 382 millones de las 450 millones de granjas en el mundo (85%) son trabajadas por pequeños granjeros, quienes controlan menos de la mitad de la tierra bajo cultivo permanente. El resto es propiedad de una pequeña elite de corporaciones agricultoras, grandes terratenientes y granjeros medianos. Durante décadas, más y más campesinos han sido forzados por sus gobiernos a abandonar diversas, casi autosuficientes subsistencias agricultoras e intercambiar la cultivación de la mono cultura de los cultivos de caja. En diez millones de casos mundiales, esto ha resultado en su abatimiento por grandes deudas impagables con pequeños ingresos que derivan así como los precios son determinados globalmente por cada una de las cosechas que ellos alzan. Últimamente estos campesinos se encuentran en la extrema pobreza, o peor, son forzados a vender sus tierras para migrar a áreas urbanas a encontrar trabajos precarios y altamente explotados. Solo para dar un ejemplo: En India, durante la década de 2005-2014, más de 250, 000 pequeños granjeros cometieron suicidio debido a sus deudas con la corporación Monsanto por la adquisición de semillas genéticamente modificados y fertilizantes. De este modo, vemos que en décadas recientes, la proletarización que fue impuesta a los campesinos en Inglaterra en los años siguientes bajo la revolución industrial ha sido y continúa tomando lugar en el Sur en una escala mayor. Claro, los únicos ganadores en este juego son las vastas corporaciones agrícolas y grandes terratenientes quienes devoran la tierra abandonada para incrementar sus ganancias. Esta tendencia hacia la monopolización de la tierra solo ha sido intensificada por la reciente ola de explotación de tierra por corporaciones multinacionales centradas en Estados Unidos, la Unión Europea o China. Ellos compraron amplias superficies de tierra y expulsaron a los campesinos--muchas veces con la ayuda de la policía y delincuentes armados.

 

Estos factores importantes que explican porque millones de personas son forzadas a volar de sus casas y unirse a los pobres urbanos o convertirse en migrantes y refugiadas en los países imperialistas ricos.

 

Los pobres rurales son los aliados más importantes de la clase obrera. Es por eso, que la CCRI hace un llamado a la vanguardia obrera que energéticamente ha apoyado la lucha de los pobres campesinos expresando sus siguientes consignas:

 

 *¡Por la expropiación de los terratenientes, la iglesia y las multinacionales!

 

 *¡Nacionalización de la tierra bajo el control de obreros y campesinos pobres!

 

 La tierra es de quien la trabaja¡

 

 *¡Solo acción democrática de los consejos representando a los pobres y a los campesinos que deberían decidir la cuestión de la cuota y el uso de la tierra!

 

*¡Promover las cooperativas voluntarias agricultoras y la formación de unidades de producción largos!

 

 *¡Cancelar las deudas y abolir las rentas para los campesinos!

 

 *¡Prestamos libres de intereses para pequeños campesinos!

 

En el mismo tenor, hacemos un llamado a apoyar a los pobres urbanos y a los vendedores ambulantes, con tal, de integrarlos a la lucha de clases contra los bancos y los monopolios.

 

 

 

La lucha por los oprimidos contra la agresión imperialista

 

En un periodo de decadencia capitalista es inevitable que los grandes poderes imperialistas intensifiquen la opresión de débiles políticos en general e incrementen específicamente la super explotación de países semi-coloniales. Este es el antecedente de las agresiones militares por los Estados Unidos, la Unión Europea o Rusia que hemos testificado en años recientes.

 

Un ejemplo de dichas agresiones son los ataques de la OTAN en Afganistán, Siria e Iraq; la intervención rusa en Siria y su brutal genocida de la población de Chechenia; la intervención francesa en Mali en la República de África central; la continua guerra en Israel de opresión y desplazamiento contra la gente Palestina. China, también, ha enviado tropas al extranjero (ej. al sur de Sudan) e intimidado a países semi-coloniales como Vietnam. Aun otro ejemplo de agresiones imperialistas es la intimidación continua a Corea del Norte por el imperialismo norteamericano y su aliado Sur Corea.

 

En varios casos los grandes poderes llevan a sus lacayos a su trabajo sucio de agresión de la gente. Por ejemplo, la Misión Unida Africana en Somalia que está tratando de romper la rebelión armada liderada por la milicia islamista al-Shabaab o la agresión de los militares de Mali en la región Azawad. También hemos sido testigos de la agresión Saudi en contra de la gente de Yemen.

 

En todos estos casos la tarea más importante de los revolucionarios es la de luchar contra la agresión imperialista. Con todos estos conflictos representando las guerras injustas de agresión por el lado de los imperialistas, para los oprimidos solo son guerras de defensa. Es por esto que la CCRI hace un llamado a los socialistas a apoyar inequívocamente y por la derrota de los grandes poderes o sus aliados locales y por la victoria militar de los oprimidos. Aplicando la táctica anti-imperialista de frente único como se formuló en la revolucionaria Internacional comunista en 1919-23, estamos del lado de los que resisten a los invasores imperiales, a pesar de sus liderazgos no revolucionarios, mientras ¡no damos apoyo político a los nacionalistas, islamitas o fuerzas estalinistas!

 

Condenamos a las fuerzas centristas que fallaron en apoyar las luchas de los oprimidos contra los poderes imperialistas, citando a los líderes revolucionarios como excusa (ej. la CWI, de Peter Taffe, el IMT de Alan Wood, los Lambertistas así como los Mandelistas NPA). Algunos, como el CWI, todavía van más allá de apoyar la existencia de un estado colonizador "socialista" como la Israel Zionista.

 

Naturalmente, los revolucionarios se oponen al reaccionario Daesh de Salafi-Takfiri/ Estado Islámico. Este grupo venenoso es contrarrevolucionario--fomenta el odio sectario y la división de personas entre los países musulmanes y, atentan con ataques terroristas reaccionarios en contra de civiles, proveen una excusa para los poderes imperialistas en sus guerras de agresión en Medio Oriente. Mientras, defendemos al Daesh/Isis ante cualquier confrontación de las Grandes Potencias imperialistas, nosotros apoyamos la lucha de los rebeldes Sirios para liquidar este cáncer.

 

 

 

Militarismo y rivalidad interimperialista entre los grandes poderes

 

La caída del sistema capitalista está intensificando su rivalidad entre los grandes poderes imperialistas (Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, China y Rusia). Consecuentemente, estamos siendo testigos de un número de conflictos incrementados entre los grandes poderes sobre las esferas de influencia (por ejemplo, en Ucrania, Siria o el Este de Asia). Otras manifestaciones de este tipo de rivalidad son varios proyectos del imperialismo norteamericano (por ejemplo varios "tratados de libre comercio") así como el nuevo imperialismo oriental (China y Rusia) que han desafiado alzadamente la hegemonía del viejo imperialismo occidental (por ejemplo: el Proyecto de Desarrollo del canal de Nicaragua de China, el Nuevo banco de desarrollo operado por los estados BRICS y una alternativa al ya existente Banco Mundial dominado por los americanos y europeos y el Fondo Monetario Mundial; para esparcir el tratado conducido en Yuan y en Ruble, etc.). Otra manifestación de la acelerada rivalidad son las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y el Imperialismo de la Unión Europea contra Rusia durante la guerra civil en Ucrania. En el periodo de la decadencia capitalista, la aceleración más perpetua de esta rivalidad es inevitable. Si la clase obrera no liquida a las Grandes Potencias a tiempo en una revolución internacional socialista, la existencia humana está amenazada por la Tercera Guerra Mundial.

 

Contra todo el contexto de la rivalidad acelerada entre los grandes poderes el movimiento de los obreros está siendo dominado cada vez más por varias tendencias sociales-imperialistas--no tan distinto al periodo después de 1914. Asimismo en el presente periodo, fallar en reconocer la existencia de distintos poderes imperialistas rivales (por ejemplo, ignorar el surgimiento de nuevos poderes, China y Rusia) o fallar en tomar un posicionamiento derrotista revolucionario contra los estados imperialistas, condena cualquier proclamación de organización socialista y desorientación política. De hecho, las burocracias populistas y reformistas, así como los grandes sectores del centrismo, adoptan oportunistamente, cuando abrir o cuando cubrirse el uno al otro en el gran poder. Básicamente distinguimos tres distintas tendencias entre estas tendencias revisionistas:

 

i) El pro occidental socio imperialismo y los socio pacifistas, quienes pueden capitalizar los viejos poderes imperialistas occidentales ya sea apoyando abiertamente sus guerras tomando una posición pacifista o fallar en contra del apoyo a la resistencia contra las mismas (ej. Afganistán, Iraac, Mali y Gaza) in Afganistán, Iraq, Mali, and Gaza). Dentro de estas fuerzas están los social demócratas occidentales y varios (Ex-) estalinistas (por ejemplo el Partido europeo de izquierda) así como un número de centro derechistas.

 

 ii) El imperialismo pro imperial y los pacifistas sociales, que están ya sea abierta o secretamente apoyando los poderes imperialistas en oriente (por ejemplo: la intervención Rusia en Ucrania y Sira, y la agresión China en el oriente de Asia) o el apoyo de los poderes reaccionarios contra alzas demócratas populares (Ej. Assad en Siria). A lado de estas fuerzas hay muchos partidos Castro-Chavistas en América Latina, partidos estalinistas (por ejemplo, la KPRF en Rusia, CPI (M) en India) así como un número de grupos centristas.

 

iii) Un pequeño y reciente sector centrista, son los economistas imperialistas quienes reconocen el caracter imperialista de ambos grandes poderes tanto en oriente como en occidente pero erran al entender la naturaleza de un número o movimiento justo nacional democrático y las alzas. Como resultado, tienden a tener posiciones abstencionistas en revoluciones democráticas y luchas anti-imperialistas-confundiéndolas con un simple "conflicto entre poderes imperialistas”.

 

Solo los internacionalistas proletarios--a los que pertenece la CCRI--toman un acercamiento consistente e intransigente contra los poderes imperialistas basados en un programa bolchevique de "derrotismo revolucionario". Nosotros decimos: ¡Abajo con el imperialismo de los grandes poderes--ya sea Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, China o Rusia! En cualquier conflicto, económico, político o militar entre estos grandes poderes, el movimiento obrero no debe dar apoyo a ninguno de ellos, más bien debe declarar: ¡El enemigo más grande está en casa! ¡No a las sanciones imperialistas que son nada más un instrumento de artes militares¡

 

Mientras, nos oponemos a todas las formas de ejército burgués y luchamos por su reemplazo por milicias de obreros y populares, nos oponemos a la introducción de milicias profesionales y la abolición de reclutamiento, como un paso para la creación de una milicia burguesa más sumisa.

 

Al mismo tiempo, los proletarios internacionalistas apoyan todos los movimientos democráticos y nacionales de las masas oprimidas, mientras luchan contra la interferencia imperialista y por un programa de independencia de clases y la revolución socialista.

 

 

 

La defensa de las minorías contra la opresión nacional

 

La creciente importancia de la cuestión democrática está también reflejada en el incremento de luchas nacionales y de minorías étnicas contra la opresión nacional. Han habido importantes luchas, tanto en las naciones oprimidas como en países imperialistas (por ejemplo: los catalanes y los vascos en España, los irlandeses en Gran Bretaña, los chechenios en Rusia, los uyghurus y tibetanos en China), así como en los países semi-coloniales (por ejemplo: los palestinos, los kurdos, los tamils en Sri Lanka, los casimires en India, etc.). Es más, muchos grupos étnicos encaran el incremento a la opresión (por ejemplo, los Ogoni y los Ijaw en la Nigeria delta; los indígenas en Latinoamérica, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda). La brutal persecución de la minoría afroamericana en Estados Unidos es otro ejemplo de la alza del racismo en la opresión nacional. Finalmente, también citamos la alza de las minorías compuestas por migrantes en la mayoría de los países imperialistas (así como en los estados del Golfo) donde constituyen una gran mayoría, un sector económicamente sobre explotado y oprimido de la clase trabajadora (desconsideradamente de ser objetivamente de menor estrato que la pequeña burguesía). En la última década, la Islamofobia se ha convertido en una particular forma viciosa de racismo. La CCRI se esfuerza por lograr la unidad más cercana entre obreros y oprimidos de distintas naciones y distintas creencias religiosas. Sin embargo, esta meta es imposible de lograr por medio de negar simplemente la opresión nacional o por abstraer el llamado a la "unidad de clases". Esta meta solo puede lograrse si los conocimientos revolucionarios de opresión y lucha por la equidad total del grupo oprimido.

 

De esta manera, la CCRI llama a la vanguardia de los trabajadores a oponerse a todas las formas de chovinismo, presión por asimilar, etc. e implementar el programa de equidad revolucionaria. Los socialistas defienden incondicionalmente el derecho a la autodeterminación nacional de todos los sectores oprimidos. Los socialistas deben apoyar la lucha por la igualdad total, (equidad por su lenguaje nativo, equidad por sus derechos civiles, equidad de salario, etc.) el auto gobierno y la autonomía territorial. Cuando el pueblo oprimido desea tener un estado independiente, los socialistas están obligados a apoyar esta demanda.

 

La lucha internacional por la equidad revolucionaria de migrantes condena agudamente todas las formas de adaptación oportunista del chovinismo dentro del movimiento de trabajadores. Es por eso que nosotros condenamos a los centristas britanos que apoyaron la huelga chovinista "Trabajos británicos para los trabajadores británicos" en 2009, quienes denunciaron el alza de agosto en 2011 y se opusieron al llamado de "Apertura de fronteras para los migrantes” (como el CWI y el IMT).

 

 

 

La lucha contra la violencia hacia la mujer

 

La aceleración de las contradicciones de clase también llevó a una exacerbación a la opresión hacia las mujeres. La más brutal y visible forma de este tipo de opresión es la dominante violencia contra las mujeres, incluyendo la violación y el asesinato (Feminicidio). La violencia contra la mujer, tanto dentro como fuera de las familias, en una cultura creciente de la sexualización de las mujeres, justificando el machismo hasta la violencia, una expansión de la industria del sexo donde las mujeres son expuestas en condiciones vergonzosas, etc. es el ambiente que acelera la opresión hacia las mujeres.

 

Las estadísticas oficiales indican que cada año 66, 000 mujeres son violentamente asesinadas en el mundo-y esta cifra está ciertamente subestimada. Tan solo en Ciudad Juárez, la frontera entre México y Estados Unidos, centenares de mujeres son asesinadas cada año. De acuerdo a algunas estimaciones al menos 25, 000 recién casadas son asesinadas o mutiladas cada año en India como resultado relacionado con violencia de dote. Sumado a esto numerosos "asesinatos de honor" de las mujeres en los países con una fuerte cultura patriarcal.

 

La CCRI aboga a una campaña masiva por los trabajadores y las organizaciones populares a combatir todo tipo de formas de violencia contra la mujer. Debemos crear un clima social donde el "honor" de las personas sea seriamente dañado si se comete o incluso si tan solo aprueba la violencia contra la mujer. Es crucial construir brigadas de autodefensa para los trabajadores y pobres para defender a la mujer contra la violencia. Dichas brigadas deben consistir mayoritariamente de mujeres así como estar dirigidas por ellas pero también deben estar acompañadas por aquellos hombres que apoyen su lucha.

 

De igual manera, los movimientos obreros y populares deben pelear por un programa de trabajo público, con tal de ofrecer a la mujer la oportunidad de tener un trabajo de tiempo completo seguro con salarios iguales, así como la creación de un programa de cuidado de niños comprensivo para asegurar la total integración de la mujer en el mundo del trabajo.

 

De igual manera, los movimientos obreros y populares deben pelear por un programa de trabajo público con tal de ofrecer a la mujer la oportunidad de tener un trabajo de tiempo completo seguro con salarios iguales, así como la creación de un programa de cuidado de niños comprensivo para asegurar la total integración de la mujer en el mundo del trabajo. De esta manera, las mujeres de la clase obrera, de los pobres y de los campesinos están más afectadas por la opresión social que las mujeres de la burguesía o de la clase media. Por la misma razón, la opresión de las mujeres solo puede ser abolida por el derrocamiento revolucionario del sistema de explotación de clases. Es por esto, que la CCRI hace un llamado a la formación de un movimiento revolucionario de las mujeres como parte de la lucha de la liberación proletaria.

 

 

 

Capitalismo y cambio climático

 

El capitalismo decadente amenaza con destruir las condiciones naturales de vida por incremento de largos sectores de la humanidad y, últimamente, incluso hacen el planeta como totalmente inhabitable. Al contrario de varias fuerzas ambientalistas pequeño burguesas, los socialistas consideran que el desastre climático es una cuestión de clase. Solo se puede resolver por medio de una lucha de la clase obrera y popular contra las Grandes Potencias y sus monopolios.

 

Los grandes destructores del medio ambiente son las corporaciones multinacionales de los estados imperialistas --más notablemente en los Estados Unidos (¡solo produce 25% de los gases de invernadero!), la Unión europea, Japón y el nuevo súper poder imperialista, China. Gran Bretaña, por ejemplo, produce 10 veces más dióxido de carbono per cápita que India. Por otro lado, los más pobres mundialmente, 3 billones de personas contribuyen con casi nada al cambio climático.

 

 Claro, hoy en día todos los gobernantes hablan de la necesidad de revertir el cambio climático. Pero éstas son frases. Los errores del Protocolo de Kyoto y la cumbre del cambio climático en Copenhagen claramente demuestran que los capitalistas y sus gobiernos son incapaces y totalmente indispuestos a detener el cambio climático porque el impacto negativo que esto tendría en las ganancias de sus corporaciones capitalistas.

 

Solo una reversión radical de la política energética y ambiental puede salvar a nuestro planeta y nuestro futuro. En lugar de esperar por una solución a la crisis climática por los gobiernos capitalistas y sus "conferencias", la CCRI hace un llamado a un movimiento global de masas luchando por un plan de emergencia internacional para combatir el cambio climático. Estos pasos necesarios incluyen el plan de emergencia para convertir el sistema de energía y transporte y por una fase global libre de combustibles fósiles y la producción de energía nuclear ligado a un programa de empleo público. Es más hacemos un llamado a la búsqueda masiva de formas alternativas de uso de energía, como el viento, mareal o solar, así como el programa global de reforestación. El movimiento de trabajadores debería luchar por la nacionalización bajo el control de los trabajadores de todas las compañías energéticas que son responsables de las necesidades básicas como agua, productos agricultores, así como aerolíneas, flota y facilidades ferroviarias. La lucha por las reformas ambientales debe estar combinada con el objetivo de derrocar el capitalismo, porque solo así podrá ser implementado el plan de emergencia de manera total y permanentemente.

 

 

 

El gobierno de los obreros y campesinos versus "El Gobierno de izquierda"

 

Los obreros y oprimidos no pueden escapar del infierno capitalista en la tierra sin detener el poder de la clase dominante. Es por esto, que la tarea central de clase obrera es combatir por un gobierno autónomo, un gobierno que abra el camino al socialismo.

 

Un número de populistas de izquierda, reformistas y centristas hacen un llamado para "un gobierno de izquierda" como una consigna estratégica en la lucha de liberación. Mientras, la CCRI aboga por la aplicación de la táctica de frente único con partidos reformistas obreros y con la pequeña burguesía populista -incluyendo el campo electoral así como la adopción de demandas relacionadas a las políticas gubernamentales-- nosotros hacemos un llamado de atención contra la estrategia ilusoria del así llamado "gobierno de izquierda". La historia reciente ha demostrado, todos estos gobiernos "progresistas" o "izquierdistas" no solo han fallado en romper con el capitalismo pero incluso son incapaces de detener a sus países en convertirse en víctimas de profundas recesiones, las cuales han resultado de la decadencia del capitalismo: por ejemplo, la banca rota del PT Brasil-liderado por el gobierno Dilma Rousseff, el gobierno de Maduro en Venezuela, el gobierno de SYRIZA en Grecia. Todos estos gobiernos son, de hecho, burgueses populistas o frente populares que han dejado el poder y la riqueza en manos de la clase capitalista y han encadenado a la clase trabajadora y oprimida al sistema burgués. Por eso decimos, que alzar dichos "gobiernos izquierdistas" como una de las formas de avance es una traición reformista de la clase obrera.

 

Esto no significa que los revolucionarios deberían abstenerse de usar la táctica de frente único con los partidos que son parte de gobiernos de frente popular y que tienen una base fuerte entre la clase obrera y oprimida. Es más, la CCRI defiende dichos gobiernos contra cualquier atentado de golpe de estado por las fuerzas derechistas o el imperialismo. Llamamos a los obreros y a las organizaciones de masas populares a romper con las fuerzas abiertamente burguesas en esos gobiernos y crear un gobierno autónomo (como los Bolcheviques llamaron a los mencheviques y social-revolucionarios a romper con los Kadets en 1917).

 

De igual manera, la CCRI aboga por un apoyo electoral crítico de los partidos obrero reformistas o --en países semi-coloniales-- por los partidos pequeño burgueses populistas donde haya un apoyo significativo entre los obreros y oprimidos.

 

Sin embargo, todas estas demandas y el apoyo crítico deben estar combinados con una clara advertencia de la inevitable traición de liderazgo de dichos partidos reformistas y populistas.

 

También declaramos, sin ambigüedad, que la única manera de avanzar es la creación de un gobierno obrero aliado con los estratos del semi-proletariado y los pobres de zonas rurales y la pequeña burguesía urbana. Naturalmente, la aplicación completa de estas consignas gubernamentales depende de las condiciones sociales concretas en cada país. Dichos gobiernos deben estar basados en unidades de acción de obreros, campesinos y pobres así como milicias armadas populares. Todos los representantes de estas unidades de acción son elegidos directamente por trabajadores y pueden ser re electos por ellos, y deberían recibir no más que el salario de un obrero habilitado común.

 

Dicho gobierno de auténticos trabajadores se dará inmediatamente a la tarea decisiva de expropiar a la clase capitalista, así como, el aplastamiento de los aparatos de represión burgueses por la milicia obrera y popular.

 

En otras palabras, la lucha de los obreros y el gobierno popular está ligada inextricablemente con la lucha de la revolución socialista.

 

 

 

Hacia una expropiación de la burguesía--¡Por la Revolución Socialista!

 

Mientras, la clase obrera pueda lograr victorias temporales, si está utilizando completamente el peso de su poder social en la lucha de clases, sería una terrible ilusión imaginar, que dichas reformas pudieran ser sustentables siempre y cuando la clase capitalista controle los medios de producción. Cualquier resto de reforma, incluso más, cualquier defensa éxitosa de victorias pasadas, es más ilusorio en el periodo de capitalismo decadente.

 

La única forma de ir hacia adelante es luchar por el control de los medios de producción, así como, de los aparatos de estado de la burguesía. Es por esto, que la CCRI entiende que la lucha por un gobierno obrero y popular es subordinado a la táctica de la meta estratégica: la revolución socialista.

 

La lucha por un gobierno obrero deber ir mano a mano con la lucha por la nacionalización de bancos y fusionarse en un solo banco central, así como, la nacionalización de grandes compañías, grandes acuerdos de comercio por mayoreo y organizaciones de transporte así como los sectores de comunicación, educación, salud y seguridad social sin compensación y bajo el control obrero. Igualmente, los trabajadores deben pelear por la expropiación de los super ricos, por la abolición del mercado de valores, así como, la introducción a un monopolio de intercambio extranjero.

 

Contrario a las ilusiones de los demócratas de izquierda, estalinistas y varios centristas (ej. CWI, IMT), la transformación socialista no puede tomar lugar vía elecciones parlamentarias o en una vía gradual y pacífica. Toda experiencia histórica--tanto exitosamente revolucionaria socialista como la de Rusia en 1917-21, revoluciones sociales burocráticas (ej. Cuba en 1959-61, China en 1945-49) revoluciones democráticas sin finiquitar (ej, Nicaragua o Irán en 1979), o incluso, revoluciones encalladas como la Guerra civil española de 1936-39, Chile en 1973, las revoluciones árabes desde 2011 etc. -demuestran que la clase dominante nunca rendirá su poder pacíficamente. La clase obrera y oprimida solo puede tomar el poder y derrocar al capitalismo si se organizan a sí mismo--bajo el liderazgo de un partido revolucionario--en milicias populares y se prepara para insurrección armada, la guerra civil y la dictadura del proletariado como únicas vías por las cuales la lucha de la liberación puede avanzar.

 

Free Homepage Translation