Pronunciamiento Revolucionario por el 1º de Mayo de 2017

En un mundo de crisis, guerras y revoluciones, la creación de un nuevo Partido Mundial de la Revolución Socialista es más urgente que nunca!

 

Pronunciamiento de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI), www.thecommunists.net

 

 

 

Camaradas, hermanos y hermanas de todos los continentes!

 

La Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI) envía saludos este 1º de Mayo a todos los luchadores por la liberación de la clase trabajadora y los oprimidos a través de todo el mundo. No cabe duda que estamos viviendo tiempos históricos. El curso de la historia de la humanidad está cambiando a un paso acelerado. Estamos viviendo en este vórtice para que en muy pocos años el mundo sea muy diferente de lo que es hoy. Por lo tanto, nuestra responsabilidad y tarea más urgente como revolucionarios es intervenir en esos eventos con una orientación y programa correctos. Sólo entonces, será posible crear una organización que una a todas las vanguardias en lucha; una que deje una huella revolucionaria en las luchas de las épocas venideras.

 

Como ya hemos elaborado en más detalle en nuestro documento Perspectivas Mundiales 2017, la razón para el desarrollo dramático de la política mundial actual es la rápida aceleración de las contradicciones del capitalismo global. La economía mundial capitalista se caracteriza por la profundización extraordinaria de las contradicciones las cuales en un futuro cercano se manifestará en otro quiebre económico aún peor que en el 2008. Tan solo recientemente, un nuevo estudio reveló que, en 2016, el nivel global de la deuda continuó creciendo rápidamente y ahora permanece en 325% del PIB mundial, la cual se traduce en una astronómica cantidad de 215 billones de dólares!

 

En este periodo histórico de capitalismo decadente, la burguesía, quien ha reaccionado por 40 años a los decrecientes beneficios atacando el salario de los trabajadores, lo cual, en consecuencia solo exacerba su incapacidad de consumo de los productos capitalistas, ha resultado en una vana panacea - desatando el monstruo del crédito desenfrenado; por lo tanto, el agujero negro de la deuda mundial es cada vez mayor. Además, el consiguiente debilitamiento de los ingresos fiscales de los estados capitalistas (sólo empeorados por las deducciones fiscales que los ricos han estado legislando por décadas) ha socavado completamente el financiamiento de lo que alguna vez se llamó el "estado de bienestar", lo que significa que están pagando el siempre creciente costo de la crisis del casino capitalista son, una vez más, los trabajadores y oprimidos que hoy en día sólo reciben una pequeña fracción de los servicios públicos y los beneficios que alguna vez pensaron que tenían derecho. Esta es la dinámica destructiva que tiene y sigue haciendo que las masas trabajadoras en todos los continentes se vuelvan más pobres, mientras que la rica élite acumula desvergonzadamente la riqueza del mundo.

 

En el trasfondo de esta decadencia capitalista, también somos testigos del crecimiento de las divisiones dentro de la burguesía de estados nacionales importantes (por ejemplo, en los EEUU) así como dentro de los bloques (el Brexit del Reino Unido con respecto a la Unión Europea).

 

Además vemos el crecimiento acelerado de la rivalidad entre las Grandes Potencias Imperialistas: la UE, EEUU, Japón, Rusia y China. Las tensiones en aumento entre Rusia y EEUU en Siria, así como el conflicto entre los EEUU y China en el este de Asia –tomando solo los ejemplos recientes más visibles- son claros testimonios de esta exacerbada rivalidad. No puede haber duda que las provocaciones militares y las guerras cercanas entre las Grandes Potencias y, últimamente, una Tercera Guerra Mundial es inevitable si la clase obrera mundial no tiene éxito en superar a la clase dominante a tiempo.

 

De manera similar, vemos la aceleración de las agresiones imperialistas, guerras y ocupaciones contra la gente oprimida del Sur. El bombardeo interminable del territorio de los pueblos sirio e iraquí, tanto por Rusia como por Estados Unidos y sus aliados (como Francia, Gran Bretaña y otros) han causado –de acuerdo con sus propios datos- la muerte de más de 100,000 personas en 2014-16. En Afganistan, los EEUU continúan su ocupación con el régimen dócil en Kabul. Asimismo, Estados Unidos está intensificando sus ataques en Somalia al igual que los franceses –con ayuda de sus aliados europeos- in Mali. Otros ejemplos de esta ofensiva reaccionaria incluyen la agresión saudita –apoyada por los imperialistas occidentales- contra Yemen y la guerra de EEUU contra Korea del Norte. Y hay, por supuesto, la opresión brutal que nunca termina de los palestinos por el estado separatista de Israel, como también, aquellos chechenios en Rusia, los Uyghurs por China, los cachemiros por la India, los Balochi por los pakiestaníes y los kurdos por Turquía.

 

Otra manifestación de la opresión imperialista es el acelerado racismo contra migrantes en las metrópolis imperialistas (ej. el muro de Trump y la prohibición musulmana, la islamofobia en Europa, pogromos contra los migrantes negros en Sudáfrica) y contra minorías étnicas como los negros en Estados Unidos, Gran Bretaña o Brasil, y minorías religiosas como los musulmanes de la India.

 

Todos estos fenómenos derivan de la ofensiva reaccionaria citada anteriormente de la clase dominante contra la clase obrera global y los oprimidos, que es, como hemos dicho, impulsado por la rápida desintegración del capitalismo. Sin embargo, si han seguido los análisis de negocios de las corporaciones mediáticas, usted nunca sabrá la fuente del malestar global. En cambio, este corrupto cuarto estado de los regímenes burgueses continúa alegremente enmarcando la disfunción fatal del capitalismo como algo que eventualmente pasará, siempre y cuando los gobiernos a cargo sigan cumpliendo con los programas de austeridad, vigorosamente comercializados al público por los políticos y los medios de comunicación; mientras que, las masas sigan estupefactas en la inercia por la programación idiota y, en menos días, quedan más distraídos por el alza del chovinismo, la xenofobia y, en particular, la islamofobia. A medida que los presupuestos estatales para los programas sociales se secan y desaparecen, abunda el dinero para la expansión de la maquinaria del estado de vigilancia policial que se está preparando y reforzando para acabar con las futuras explosiones provocadas por la furiosa ira y la desesperación de las masas, sean negras, cafés o extranjeras. El crecimiento de patidos de derecha (ej. Le Pen, Wilders, Strache) está avanzando por el mismo miedo insular que está avanzando por los medios capitalistas. Y en su forma más degradada políticamente, este temor se utiliza para justificar los golpes de Estado (como en Brasil, Egipto y Tailandia) y poner fin a los últimos pretextos de la democracia burguesa.

 

Sin embargo, la clase trabajadora y los oprimidos no se lanzan sobre sus espaldas y aceptan plácidamente estas ofensivas reaccionarias, por el contrario, cada vez son más numerosas las que comienzan a luchar contra ellas. Ejemplos de la determinante resistencia por las masas populares son testigos de la lucha de liberación en curso las masas heroicas sirias contra la tiranía de Assad, la resistencia yemení a la agresión de Arabia Saudita, las protestas masivas contra el Gasolinazo en México, en las huelgas generales contra el gobierno golpista de Temer en Brasil, la poderosas huelgas generales en Argentina y la Guyana Francesa, el incendio del Congreso Nacional de Paraguay, las grandes movilizaciones en Chile y Perú, el coraje del movimiento popular de mujeres  contra la violencia en Latinoamérica, la lucha de los trabajadores negros y jóvenes en Sudáfrica, la resistencia popular contra las tropas de ocupación de AMISOM en Somalia, las masivas protestas contra la corrupción en Korea del Sur que llevaron a la caída de la presidenta Park Geun-hye, en las innumerables  huelgas de los trabajadores en China, en el movimiento militante en EEUU, las protestas masivas en solidaridad con Theo en Francia y las marchas en defensa de los refugiados en España.

 

Las guerras de liberación, huelgas y movilizaciones masivas en numerosos países alrededor del mundo son señales que la clase trabajadora y los oprimidos están despertando y listos para pelear contra las dictaduras y la austeridad. Es crucial llevar estas luchas a un plano más elevado creando comités de acción de masas en todos los lugares de trabajo y barrios, unificando y radicalizando los sindicatos y creando milicias populares. Tales pasos cumplirán los requisitos previos para derrocar a la clase dominante y crear un gobierno de campesinos obreros y campesinos pobres.

 

Sin embargo, actualmente todas estas luchas están seriamente obstaculizadas por la devastadora crisis del liderazgo revolucionario del movimiento obrero. Actualmente, las luchas de los trabajadores y oprimidos están siendo controladas por varios líderes oficiales -burócratas traicioneros, dirigentes de partidos socialdemócratas, jefes de partidos estalinistas o partidos de Castro-Chavismo, sus compañeros de viaje centristas, partidos que representan el nacionalismo pequeñoburgués y partidos basados en el islamismo. Estos actuales líderes consciente o inconscientemente, engañan a los trabajadores y oprimidos. En la mayoría de la lucha de clases ellos seguido le abren apoyo a la contra revolución o toman una cobarde posición neutral (ejem. En Assad, el General al Sisi, el golpe de estado en Brasil, el régimen del Euromaidan en Ucrania, el estado de emergencia en Francia, las guerras imperialistas en Medio Oriente, el régimen de ANC en Sudáfrica, el imperialismo ruso o chino, etc.).

 

Por lo tanto, la tarea más ardiente de los revolucionarios es unir fuerzas a nivel internacional para avanzar en la lucha por construir un nuevo Partido Mundial de la Revolución Socialista como una alternativa clara e inequívoca al reformismo, al centrismo y al populismo pequeñoburgués.

 

Los revolucionarios deben combinar la lucha por un programa revolucionario con la concreción de este programa como una serie de estrategias y tácticas para las actuales luchas de clase. Sólo las organizaciones que comprenden correctamente el programa marxista contemporáneo y perciben claramente la situación mundial actual y las tareas de la lucha de clases derivadas de ella pueden servir de instrumentos para la creación de nuevos partidos revolucionarios y un nuevo Partido Mundial de la Revolución Socialista.

 

Algunos, de otra manera lectores simpáticos, pueden argumentar con nosotros que las fuerzas revolucionarias auténticas son tan pequeñas que no será posible construir un partido revolucionario mundial fuerte en el corto plazo. A esto respondemos que somos plenamente conscientes de las debilidades y dificultades del camino por recorrer. Sin embargo, no hay alternativa a la construcción de un nuevo partido, aprendiendo las lecciones de las luchas del pasado, las revoluciones y las contrarrevoluciones. Hemos presenciado suficientes levantamientos de masas que fueron derrotados y desmoralizados por la falta de un auténtico partido revolucionario. Si reivindicamos la seria lucha por un partido de vanguardia, pero sólo buscamos resultados rápidos, continuaremos la terrible cadena de derrotas de los últimos años y décadas. No, nuestra clase ya ha pagado un precio demasiado alto por la falta de un partido revolucionario. Es muy urgente cambiar el rumbo y construir un nuevo partido mundial basado en una fundación revolucionaria seria. De lo contrario, la clase trabajadora seguirá sufriendo derrota después de la derrota durante años y años!

 

Por lo tanto, queremos llamar la atención de todos los combatientes serios de la liberación de la clase obrera y de los oprimidos hacia nuestro reciente publicado Llamado Urgente en el cual resumimos las conclusiones más importantes para avanzar en la unificación de auténticos revolucionarios:

 

“En nuestra opinión, los revolucionarios de todo el mundo deben comenzar inmediatamente a colaborar para sentar las bases de una unificación basada en principios, de modo que impulsemos el proceso de crear un nuevo Partido Mundial con fuerzas más fuertes. El punto de partida para la creación de tal partido tiene que ser un acuerdo sobre las cuestiones más importantes de la lucha de clases global. La CCRI considera los siguientes temas como claves programáticas en la actual fase política:

 

a) Reconocimiento de la aceleración de la rivalidad entre las grandes potencias imperialistas - EEUU, UE, Japón, Rusia y China. Sólo es posible comprender la dinámica de conducción del actual período de crisis capitalista y tomar una posición correcta si se reconoce el carácter imperialista no sólo de los EE.UU., la UE y el Japón, sino también de las nuevas potencias emergentes, Rusia y China. Sólo sobre esta base es posible llegar al único programa correcto sobre este tema: el derrotismo revolucionario, es decir, la perspectiva de una lucha constante contra todas las potencias imperialistas. Esto significa que los revolucionarios se niegan a prestar apoyo a cualquier gran potencia en los conflictos inter-imperialistas bajo el lema "El enemigo principal está en casa!"

 

b) Lucha constante contra el imperialismo. Los revolucionarios representan la derrota de los estados imperialistas en cualquier conflicto con las fuerzas que representan a los pueblos oprimidos y para la victoria militar de éstos sin dar ningún apoyo político a la dirección no revolucionaria de los oprimidos (por ejemplo, los pequeños burgueses Islamistas, nacionalistas). Esto es cierto tanto en los conflictos internos (por ejemplo, en contra de una nación oprimida como el pueblo checheno en Rusia) como en las guerras en el exterior (por ejemplo, Afganistán, Siria, Malí y Somalia). Del mismo modo, los revolucionarios tienen que luchar por las fronteras abiertas en los países imperialistas y por la plena igualdad de las minorías nacionales y de los migrantes. Además, los revolucionarios se niegan a prestar apoyo a un campo imperialista contra otro en cualquier conflicto dado (por ejemplo, Brexit vs. EU, Clinton vs Trump).

 

c) Apoyo continuo a la Revolución Árabe. Los levantamientos populares de masas en Túnez, Egipto, Libia, Siria, Yemen y otros países han sido el desarrollo más importante y progresivo de la lucha de clases hasta el momento desde el comienzo del nuevo período histórico en 2008. Es cierto que, dada la falta de liderazgo revolucionario, las masas han sufrido una serie de derrotas terribles -como el golpe de estado del general al-Sisi en Egipto en julio de 2013 o la continua matanza del pueblo sirio en manos de Assad y sus partidarios extranjeros. Sin embargo, el proceso revolucionario continúa y esto se refleja en la actual resistencia popular en Siria, Yemen, Egipto, etc. Las fuerzas revolucionarias auténticas deben dar apoyo incondicional a estas luchas populares contra las dictaduras y las fuerzas reaccionarias, sin dar ningún apoyo político a sus intereses. Liderazgos no revolucionarios (por ejemplo, los islamistas pequeñoburgueses).

 

d) Participación en todas las luchas de masas contra los programas de austeridad y contra los ataques reaccionarios a los derechos democráticos. Los revolucionarios se oponen a todas las formas de sectarismo que rechazan la participación en las luchas de masas bajo el pretexto de sus liderazgos no revolucionarios. En cambio, aplican la táctica del frente único en las luchas de los obreros y campesinos dirigidos por las fuerzas reformistas o populistas contra el programa de austeridad (por ejemplo, sindicatos, organizaciones de masas de los campesinos y los pobres urbanos, pero también partidos políticos como MORENA en México, SYRIZA en Grecia antes de 2015, PODEMOS en España) o contra golpes y dictaduras antidemocráticas (PT, CUT, MST en Brasil, islamistas en Egipto, rebeldes en Siria). Esa orientación debe combinarse con una lucha constante contra todas las formas de frente popular y el populismo pequeñoburgués y para el rompimiento de los obreros y campesinos con estas direcciones no revolucionarias y promover la formación de un Partido Obrero independiente y revolucionario.

 

Por lo tanto, hacemos un llamamiento a todas las organizaciones que honestamente se esfuerzan por crear un nuevo Partido Revolucionario Mundial para unir sus fuerzas sobre la base de estas claves programáticas. Concretamente, la CCRI propone que los revolucionarios constituyan un Comité de Contacto Conjunto para preparar y organizar políticamente una Conferencia Internacional que discutirá medidas concretas para avanzar en la formación de un Partido Revolucionario Mundial. La CCRI está comprometido con discusiones serias y la colaboración más cercana posible con todas las fuerzas que comparten tal perspectiva".

 

Exhortamos a todos los compañeros, hermanos y hermanas a que estudien este documento y se pongan en contacto con la CCRI para que podamos discutir conjuntamente los pasos hacia una colaboración más estrecha en nuestro esfuerzo mutuo para construir el instrumento más importante de la clase trabajadora en su lucha por la liberación: un nuevo ¡Partido de la Revolución Socialista! ¡Avancemos!

 

¡No hay futuro sin el socialismo!

 

¡No hay socialismo sin revolución!

 

¡No hay revolución sin un partido revolucionario!

 

 

 

La Corriente Comunista Internacional Revolucionaria tiene secciones y activistas en 14 países: Pakistán, Sri Lanka, Brasil, México, Venezuela, Israel/Palestina Ocupada, Yemen, Tunicina, Turquía, Zimbawe, Aotearoa / New Zelanda, Alemania, Gran Bretaña y Austria.

 

www.thecommunists.net, rcit@thecommunists.net

 

 

 

Con el fin de obtener una visión más completa del análisis de la CCRI sobre la situación mundial y su respuesta programática, remitimos a los lectores a los siguientes documentos:

 

World Perspectives 2017: The Struggle against the Reactionary Offensive in the Era of Trumpism, https://www.thecommunists.net/theory/world-perspectives-2017/

 

Llamado Urgente para la Unidad y la Lucha Conjunta sobre una Plataforma Revolucionaria, Revolucionaria, https://www.thecommunists.net/home/espa%C3%B1ol/ccri-carta-abierta/

 

Manifiesto por la Liberación Revolucionaria, https://www.thecommunists.net/home/espa%C3%B1ol/ccri-manifiesto-2016/