El día internacional de la mujer: Pronunciamiento de la Secretaría internacional de la mujer de la RCIT

 

¡Hermanas, hagamos que los imperialistas teman de nuevo!

 

El Día Internacional de la Mujer - Después de un siglo: ¡Volvamos el 8 de marzo en un Día de Acciones de Huelga General!

 

Posicionamiento de la Secretaría Internacional de la mujer de la CCRI, 08.03.2017, www.thecommunists.net

 

 

 

El evento más importante de la historia de los trabajadores y oprimidos fue la primera y exitosa revolución proletaria de 1917. La gran revolución rusa no hubiera sido posible sin la valiente iniciativa de las obreras quienes--en el mejor sentido de la palabra-  «impacientes» comenzaron la Revolución de Febrero, que era el prólogo a la Revolución Bolchevique de Octubre de 1917. Las grandes heroínas de la Revolución de Febrero convirtieron El día internacional de la mujer en un día de huelga general, incendiando el país con el espíritu de la revolución. En la víspera del Día internacional de la mujer en 1917, este espíritu revolucionario también se esparció en sus hermanos de clase. El rol vanguardista de las mujeres en las revoluciones ha sido demostrado mucho antes en la Revolución Francesa de 1789-94. Desde la Marcha de Mujeres en Versalles en 1789 (también conocido como la Marcha de Octubre) hemos visto repetidamente, que en la historia de los oprimidos, nosotras como mujeres, somos la garantía de la revolución.

 

En este, el noveno año desde el principio del periodo histórico de la decaída del capitalismo en 2008, las rivalidades inter-imperialistas se están acelerando mientras los obreros y oprimidos se han levantado en numerosos países contra la clase dominante (en particular en el mundo árabe), pero también ha enfrentado un número de derrotas contrarrevolucionarias.

 

Un símbolo vívido de este contradictorio desarrollo es el arribo al poder del 45avo presidente de USA, Donald Trump. La nueva administración norteamericana liderada por Trump constituye una severa amenaza de los ataques masivos, no solo contra la clase obrera y los oprimidos en Norteamérica sino a través del mundo entero.  Hemos visto que este peligro se ha convertido en una realidad, por ejemplo, el así llamado Muslim Ban, un ataque racista y desagradable contra los migrantes de distintas ciudades musulmanas iniciado por Trump. Pero también podemos ver el peligro en los recientes ataques racistas contra los mexicanos y el intento, ya iniciado, de construir un muro fuerte a lo largo de la frontera mexicana así como el incremento masivo del número de deportaciones. Otro ejemplo son los renovados ataques contra los heroicos luchadores en la tierra de Standing Rock, North Dakota; desde la administración de Trump se abrió el camino a la destrucción masiva de las condiciones de vivienda de los nativo americanos en esta área por crueles compañías construyendo un oleoducto a través de esta área.

 

Sin embargo, todos estos ataques, y muchos otros, están siendo comprometidos por un gobierno que es detestado por miles de millones de personas en el mundo. Aún más, la administración de Trump provoca resistencia de masas por su distinguido chovinismo extremo y arrogancia de riqueza económica.  Incluso provoca la vergüenza de las fuerzas imperialistas burguesas quienes claman defender valores democráticos, sobre todo en los sectores liberales de la burguesía de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, mientras distrae y confunde a los imperialistas  orientales como Rusia, China y Japón. Nosotros no tomamos las protestas democráticas de los liberales burgueses contra el gobierno seriamente, así como ellos mismos han implementado políticas tan racistas e imperialistas en el pasado (y se siguen implementando en Europa) contra los obreros en casa así como contra nuestros hermanos oprimidos en el mundo semicolonial. Sin embargo, la administración de Trump, mientras claramente es un tremendo peligro para los obreros y oprimidos así como un catalizador para las rivalidades entre los poderes imperialistas, al mismo tiempo, objetivamente (aunque no, intencionalmente) constituye un factor para la movilización de masas.

 

Las mujeres en particular son y siguen siendo una fuerza impulsora en las movilizaciones así como lo hemos visto durante la inauguración de Trump el 20 de enero, cuando más de 5 millones de personas, la mayoría mujeres, marchó alrededor del mundo contra el nuevo gobierno estadounidense. Ya hay llamados circulando para una huelga general de mujeres en el Día Internacional de la Mujer (8 Marzo)-- algo de lo que el mundo no ha sido testigo desde hace casi cien años.

 

Poco menos de un mes hubo una huelga general de trabajadores migrantes en Estados Unidos el 16 de Febrero, el Día sin migrantes. De hecho, los migrantes jugaron un rol importante en revivir la tradición militante del Primero de Mayo desde 2006. En particular, los hermanos mexicanos, junto con los migrantes de países latinoamericanos, trajeron la tradición del Primero de Mayo de vuelta a los Estados Unidos. Es el movimiento vital de trabajadores de América Latina que, a través de protestas migrantes militantes, está encendiendo las tradiciones cadavéricas de Estados Unidos. ¡Dados los ataques de Trump a México específicamente, y los migrantes en general, no es ninguna sorpresa que la nueva era de Trump provoque protestas populares de masas en México y en otros países de América Latina!

 

En octubre del 2016 decenas de miles de mujeres marcharon bajo la consigna de Ni una menos en contra del feminicidio en Argentina. Hemos visto similares demostraciones en México (Ni una muerta más), Bolivia, Chile, El Salvador, Paraguay y Uruguay. En tiempos de estos movimientos de masas importantes e impresionantes de mujeres, un presidente estadounidense que es conocido por alardear de «grab her by the pussy» (agarrarla de la vagina) así como sus difamaciones contra la población mexicana, es un factor adicional provocativo.

 

Al mismo tiempo, podemos ver un incremento de ataques violentos y directos contra migrantes y musulmanes así como las fuerzas de derecha y con una parte relevante de elementos reaccionarios en la población--se sintieron alentados por la victoria de Trump. A lo largo de la línea de demarcación el deber extremo de la clase obrera y oprimida -especialmente de su vanguardia- es mantener la bandera de la solidaridad de clase. Es este deber  de nosotras, mujeres obreras, urbanas y rurales pobres de ser modelo para nuestra clase como lo hemos hecho en el pasado.

 

Es tiempo de revivir nuestra propia tradición heroica y posicionarnos juntas con todos los oprimidos. Es tiempo de detener la bestia imperialista, de revivir las revoluciones árabes, de tornar la solidaridad espontánea con gente de color y la población musulmana en una huelga organizada conjunta, para luchar por un liderazgo proletario del emergente neo movimiento de mujeres así como ampliarlo incluyendo a nuestras hermanas en los países semi coloniales que deberían jugar un destacado rol en el movimiento revolucionario e internacional de mujeres.  Es tiempo de convertir el 8 de marzo en un día no solo repleto del espíritu del pasado heroico, sino sobre todo con el espíritu de un presente y un futuro revolucionario.  ¡Convirtamos el 8 de marzo en un día de acción de paro general! ¡Hagamos que los imperialistas de todo el mundo que teman de nuevo!

 

 

 

Para un analisis más extenso de la lucha de la liberación de la mujer, referimos a los lectores al siguiente documento: https://www.thecommunists.net/oppressed/resolution-womens-liberation

 

 

 

 

 

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