Mexico: El regreso a clases y el golpe a la educación

Erick Huehuetzin, Agrupación Lucha Socialista (Sección mexicana de la CCRI), Septiembre 2016, https://agrupaciondeluchasocialistablog.wordpress.com/2016/09/16/el-regreso-a-clases-y-el-golpe-a-la-educacion/

 

 

 

Recorte presupuestal

 

No sólo el magisterio es el afectado por la “reforma educativa” y las reformas estructurales, interrelacionadas con la crisis económica, sino también los estudiantes y demás sectores de trabajadores que sufrirán las consecuencias de los “cambios” del presente gobierno. Históricamente las reformas “educativas” han demostrado el empeoramiento del sistema educativo mexicano para amoldarlo de acuerdo a los intereses de la clase capitalista no para el beneficio del desarrollo del pueblo mexicano. Prueba de ello es el desmantelamiento de las normales rurales en nuestro país para convertirlas en escuelas para empleados de turismo u “pequeños emprendedores”, siendo éstas escuelas las más golpeadas presupuestalmente y más brutalmente reprimidas, o bien las modificaciones curriculares del Instituto Politécnico Nacional, (que aún no han quedado del todo sepultadas) y que evidencian golpes a otras instituciones públicas. La ideología neoliberal de las reformas estructurales busca estandarizar como mano de obra al pueblo mexicano y estarlo poniéndola a competir entre sí -hasta las últimas consecuencias- por supuestas mejores condiciones de vida.

 

En parte gracias al pretexto de la crisis del Yuan y petrolero, el recorte a los servicios públicos será aún mayor que el establecido según el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2016  de 1.86% ($5,674 millones menos aproximadamente) debido a los “ajustes” para el ejercicio del mismo y a que se le suma a la consigna de la SHCP de “presupuesto base cero”, dicha consigna del gobierno resulta hipócrita cuando el mismo PEF incluye incluso aumentos de sueldos para altos funcionarios, más fondos y apartados oscuros en donde no se pueden vigilar el manejo de recursos, entre otros que dan clara evidencia de que la austeridad la pagará el pueblo. El recorte presupuestal dañará gravemente a las universidades públicas -como el mismo Aurelio Nuño (más decidido a usar la fuerza que su antecesor) secretario de la SEP lo ha afirmado-, si la UNAM y el IPN llegan a tener recortes de cerca del 40% de presupuesto real, entonces seguramente las demás instituciones lo sufrirán más, lo que implicará también disminución o congelamiento (en el mejor de los casos) de la cantidad de alumnos matriculados, que seguramente, de acuerdo a la política privatizadora de la contrarreforma educativa, se verán obligados a pagar la “autonomía educativa”, dejando bajo tierra la gratuidad de la educación, producto de años de lucha revolucionaria de hace poco más de un siglo. Es altamente probable que para los primeros meses del 2016 los estudiantes y trabajadores del sector educativo veámos los estragos que irá causando esto, sobretodo los estudiantes procedentes de familias de menores recursos.

 

En otras instituciones como la UACM y las Preparatorias del DF, el golpe a la educación se ha venido dando últimamente a partir de la alineación del PRD al proyecto neoliberal nacional y su confrontación en cuanto bases electorales con MORENA. Hoy debemos defender el proyecto de la UACM y de las preparatorias del DF, como una alternativa para la juventud, buscando la ampliación de las instituciones existentes y pugnar por la creación de nuevas universidades, así como por que se aumente el presupuesto hacia la educación superior.

 

Movimiento estudiantil

 

El movimiento estudiantil posee muchas limitantes -incluyendo históricas- para poder forjar un programa de lucha -al menos metropolitano- y la tradición de organización ha sido por más contradictoria, pues la corporativización de las antiguas federaciones estudiantiles por parte del PRI a mediados del siglo pasado fueron enfrentadas fuertemente por una serie de movilizaciones estudiantiles en gran medida coyunturales, las cuales lograron disiparlas en gran medida; no obstante, no se consiguió mantener una permanencia en la organización del movimiento, y hoy el porrismo está aún lejos de extinguirse. Otras limitantes se dan por su misma naturaleza que varía mucho con respecto a calendarios escolares, condiciones de los jóvenes, situación política; y de igual forma, dada la elitización de la educación producto de políticas neoliberales (que restringe el acceso social a los más altos grados educativos), así como las modificaciones a los planes de estudio, el sector estudiantil -principalmente de los niveles más altos- se ha arrinconado en una zona de confort, academicista-intelectual, distanciada del pueblo y por ende, más renuente a luchar y articularse con otros sectores sociales en una izquierda organizada, esto profundiza su atomización y falta de continuidad.

 

El área metropolitana es por excelencia donde hay una mayor concentración de estudiantes a nivel nacional; el año pasado vio surgir espacios como la Asamblea Interuniversitaria y la Asamblea General Politécnica, en los cuales las fricciones producidas por organizaciones que sólo buscan cooptar y mediatizar al movimiento, terminaron desgastándolo. Otro espacio que nació infértil fue la Coordinadora Nacional Estudiantil, que derivó en una política sectaria y antidemocrática al igual que la AI y la AGP, ésta última que ya solo sirve para encubrir la traición que hicieron las organizaciones dirigentes del movimiento politécnico quienes ahora sólo negocian prebendas con las nuevas autoridades. Dichos espacios agotaron su capacidad de organización y la posibilidad de convertirse en ejes para la articulación nacional del movimiento estudiantil, lo hemos visto en todo lo que va del 2015, no obstante, la necesidad de espacios que cumplan sus funciones de aglutinamiento del movimiento sigue siendo urgente. Pero ello no es culpa de la “indiferencia y apatía” de las bases estudiantiles, sino muy al contrario, el estudiantado metropolitano ha mostrado gran sensibilidad y participación política, inclusive, antes de la gran coyuntura del año pasado, pues, a pesar de que el movimiento estudiantil había entrado en un reflujo muy fuerte a raíz del golpe contra la huelga del 99 en la UNAM, ha venido movilizándose en solidaridad con las luchas de diversos sectores sociales: con los zapatistas en 2001, Atenco y APPO 2006, SME 2009, MPJD en 2011, contra la imposición de EPN en 2012, en solidaridad con el magisterio en 2013 y por Ayotzinapa en 2014. No sólo no ha disminuido sino, contrariamente, la participación de la juventud y de los estudiantes ha venido creciendo y, si no ha logrado cristalizar en una mayor capacidad de organización y de lucha, ha sido por culpa de las tradicionales direcciones enquistadas en las universidades, que solo ven a los estudiantes como botín político para llenar sus contingentes, para negociar prebendas o para ganar elecciones, son las viejas organizaciones del movimiento estudiantil las que terminan por desmovilizar, no pudiendo superar los obstáculos del movimiento: sectarismo, aventurerismo, reformismo, localismo, oportunismo, renuencia a la discusión y análisis de la situación, falta de formación, compromiso y disciplina, entre otros, son factores que inciden negativamente a la hora de luchar, pues desmovilizan al estudiantado, inclusive desvirtuando la lucha e impidiendo que trascienda. La lucha estudiantil no puede darse aislada, las pruebas sobran y es necesario superar las limitantes señaladas.

 

Graue, la continuidad del proyecto de Narro en la UNAM.

 

Sin lugar a dudas, uno de los hechos que menos esperado que tenía el movimiento estudiantil es la designación de Luis Graue, pues dentro de los “programas de lucha” que levantaron diversas organizaciones no se contempló y además ahora se encuentran desprovistos de piso. Sin lugar a dudas el proceso “electoral” del rector sólo midió las aguas, aunque aún es presente la debilidad del régimen en tanto que se vieron obligados a poner a un candidato no tan cínicamente conectado al régimen. El nuevo rector impuesto, en su agenda conservadora dará continuidad al proyecto de De la Fuente-Narro, en tanto la represión y contención del movimiento estudiantil, el aumento de las políticas privatizadoras silenciosas y de orientación al mercado (estandarización, renovación docente, recortes, subordinación de la investigación y desarrollo tecnológico-científico, modificaciones curriculares, fetichización de las TIC’s y del idioma inglés, etc), englobado en un discurso “progresista conciliador”. La autonomía de la universidad termina siendo una falacia misma y cada vez se ve más evidente ante la alineación política respecto al régimen, ante lo cuál debemos de luchar, pero también ser conscientes que un verdadero progreso pedagógico-social vendrá con una revolución socialista.

 

Denunciamos los mecanismos antidemocráticos dentro de la elección de funcionarios universitarios y señalamos el seguidismo de las organizaciones miopes que terminan orientando al movimiento bajo los tiempos y agenda de las autoridades con un carácter meramente reactivo.El movimiento estudiantil se debe erigir sobre una agenda propia, desde sus demandas históricas por el aumento al presupuesto educativo, por la reforma democrática a los planes y programas de estudio, por la coordinación de las luchas estudiantiles de todos los subsistemas y niveles educativos, sin caer en un gremialismo estudiantilista sino vinculándose estrechamente a las luchas del pueblo mexicano, y de los pueblos del mundo, contra las medidas de ajuste estructural, contra el despojo y la guerra imperialistas.

 

¡Contra las reformas estructurales y el enbate neoliberal!

 

¡Que la austeridad la paguen los capitalistas!

 

¡Por la defensa de la educación pública, gratuita, laica, científica y popular!

 

¡Por la democratización dentro de nuestras instituciones educativas!

 

¡Por una organización estudiantil de lucha permanente dinámica y representativa que desde las bases articule a todo el movimiento estudiantil con el movimiento nacional!

 

 

 

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