Mexico: El peligro de las ilusiones reformistas en obrador

Xóchitl Katari y Alexis Aguirre, 25 septiembre 2016, Agrupación Lucha Socialista (Sección mexicana de la CCRI), 25 septiembre, 2016, https://agrupaciondeluchasocialistablog.wordpress.com

 

 

 

Las elecciones de 2018 se acercan y para AMLO será la tercera vez que pretenderá ganar la codiciada silla presidencial, así como lo intentó Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, 1994 y 2000. Ambos líderes (procedentes del PRI y luego del PRD), después de abiertos fraudes electorales cometidos en su contra, enviaron a casa a sus miles de seguidores quienes estuvieron dispuestos a hacer valer sus votos y tumbar a los gobiernos corruptos en turno. Actualmente, la dirección de MORENA presenta a este partido como la opción de izquierda en México, con lo cual, se ha ganado a una amplia base de sectores populares que creen en él, muchos de ellos honestos y con una importante labor social dentro de sus comunidades; de ahí la importancia de analizar si MORENA terminará con los vicios enquistados en el gobierno o será una ilusión más.

 

Desde la Agrupación de Lucha Socialista hemos hecho la crítica hacia AMLO, denunciando los orígenes de su carrera política en el PRI, su administración como jefe de gobierno de la capital del país, durante la cual entregó el centro histórico del DF al multimillonario Carlos Slim y favoreció la privatización de amplias zonas; asimismo, permitió la entrada del outsourcing mediante empresas terciarizadas que eliminaron los derechos laborales para los trabajadores, particularmente, del gobierno capitalino. Por ello, la actual campaña de MORENA contra el outsourcing en la CDMX, es solo propagandística, ya que no explica que es imposible que estas empresas cumplan con los derechos contenidos en las leyes, pues la naturaleza de la subcontratación es justo estar por fuera de los derechos legalmente establecidos de los trabajadores.

 

En 2006, en las movilizaciones contra el fraude electoral convocadas por AMLO, reconocimos el derecho del pueblo a defender su voto, por lo que, de manera consecuente, varios de nosotros (aún no constituidos como ALS) participamos en las guardias y actividades del campamento instalado en Reforma, advirtiendo al mismo tiempo sobre la política reformista y traidora de la cúpula del PRD que no lucharía consecuentemente hasta el final por la defensa del voto popular. Y así actuó la dirigencia del PRD, conteniendo la indignación de la población que votó por él, además de que alejó las movilizaciones contra el fraude de la lucha de la APPO en Oaxaca.

 

Cuando MORENA se constituyó en Asociación Política Nacional (APN) y, posteriormente, AMLO se escinde del PRD para generar su propio partido y contender por su cuenta en las elecciones de 2012, hicimos la consecuente caracterización de MORENA como una dirección y programa burgués-populista, con apoyo de bases populares. Al interior mismo de MORENA han salido a la luz críticas sobre los mecanismos impositivos de elección de dirigentes, sobre el ingreso cada vez mayor de gente corrupta proveniente de otros partidos y sobre la dudosa carrera política de varios personajes ligados a dicha organización, ahora convertida en partido electoral. Es claro que, aunque tenga un discurso dirigido hacia el pueblo y mantenga una gran influencia entre distintos sectores en lucha (centrales sindicales, movimiento magisterial, organizaciones urbano-populares, estudiantes, etc.), MORENA se ha alejado de las diferentes movilizaciones de protesta independientes y experiencias de organización autónoma como han sido Cherán, Ostula, las bases zapatistas, etc., mientras que sostiene vínculos con parte de la gran y media burguesía nacionales, como Alfonso Romo Garza uno de los empresarios más ricos de México, quien ha sido “colaborador de gobierno priístas y panistas” (La Jornada: 06,05,12).

 

El mejor ejemplo es con respecto al movimiento magisterial, donde ha actuado de manera oportunista, en tanto son varios los años de lucha del magisterio y nunca llamó a movilizarse contra las Reformas a la Ley del ISSSTE, la ACE o contra los primeros despidos por la evaluación punitiva, pero esta vez, hasta

 

que el magisterio llegó a un punto de clímax de apoyo nacional, y comenzando su campaña electoral hacia el 2018, es que AMLO expresó su apoyo, el cual duró poco y fue bastante conciliador ya que a las pocas semanas, declaró que la Reforma Educativa no debía cancelarse solo ‘modificarse’. Además, dividió al pueblo que apoyó al magisterio con su convocatoria unilateral del 26/06 que le dio una apariencia de acto electoral, en vez de sumarse a la movilización convocada por el magisterio y los padres de los 43 normalistas para consolidar una lucha unitaria. Ahora, Obrador declara que tratará de ponerse como dirección de los movimientos sociales, pero ello no para hacer que esas luchas triunfen sino solo para sumar votos, con lo cual las luchas corren el riesgo de ser conducidas a su fracaso.

 

A lo largo del sexenio de Peña Nieto, AMLO ha venido virando a derecha cada vez de manera más abierta; primero cuando planteó que no se debía cancelar la Reforma Educativa pues ello implicaría una dura derrota al régimen; posteriormente, cuando adelantándose al rechazo del régimen giró su discurso anticorrupción hacia la conciliación y promesa a los funcionarios de mantener la impunidad en este país pues dijo que, de resultar electo como presidente en 2018, establecerá una amnistía hacia la “mafia en el poder”. Ahora, como lo expresó Obrador en una conferencia en Acapulco, planteando que es necesario “frenar la caída de EPN” (Proceso, 7/9/16), nuevamente vuelve a posicionarse como el amortiguador del régimen burgués, jugando su rol de contención del descontento popular y canalización hacia la vía pacífica-institucional.

 

No podemos esperar que un caudillo salido de las mismas entrañas del régimen vaya a encabezar consecuentemente la lucha por derrocar a la clase política enquistada en el poder y transformar de raíz la situación estructural de dependencia, atraso, desigualdad y pobreza en nuestro país.

 

Como Agrupación de Lucha Socialista, hacemos una clara distinción entre las bases populares de MORENA y su dirección. Frente a la lucha contra el gobierno de Peña Nieto y los patrones explotadores, es necesario que unamos fuerzas con los más amplios sectores pobres y oprimidos. Hay bases de MORENA dispuestas a luchar combativamente por defender nuestras conquistas laborales y sociales, por defender nuestro patrimonio y por la democratización del país. Por ello, es que luchamos y lucharemos junto con ellas, pero siendo críticos con su dirección obradorista y no confiando en él., pues esas direcciones reformistas no están dispuestas a luchar consecuentemente hasta conseguir las demandas del pueblo y solo quieren los votos de la gente para después traicionarlas como lo han hecho en el pasado.

 

Nuestra política, basada en la unidad de acción con las bases combinada con una actitud crítica a la dirigencia, la hemos aplicado en procesos como el movimiento juvenil Yo soy 132 donde nos movilizamos conjuntamente en las marchas Anti-Peña pero denunciamos a quienes pretendían que el movimiento se convirtiera en un apéndice electoral de MORENA. En el movimiento por Ayotzinapa marchamos junto con las bases de MORENA que, sin mostrarse abiertamente como simpatizantes de su partido, asistían a las movilizaciones multitudinarias contra Peña Nieto, pero a su vez, advertimos que no había que tener ninguna confianza en los dichos de AMLO de que si la gente vota por él, cancelará las Reformas Estructurales.

 

Nosotros siempre hemos reivindicado la necesidad de luchar en las calles para echar abajo al régimen y sus reformas, porque así la historia nos lo ha enseñado. En la labor de propaganda que tenemos con el magisterio y otros sectores, hemos hecho hincapié en todo momento en el divisionismo y desmovilización que provoca AMLO al distraer la conciencia de las masas de la lucha para atender los tiempos y formas electorales; en 2015 llamamos a Votar por los 43 y en 2016 llamamos a los maestros oaxaqueños a no regresar a sus pueblos a “garantizar el proceso electoral” -como querían las organizaciones magisteriales ligadas a MORENA- y mantenerse en la lucha.

 

Nuestra política no es sectaria ni dogmática, sino que reconocemos la influencia efectiva y el apoyo popular real que tiene MORENA, así como la confianza de diversos sectores en lucha que aún tienen ilusiones en AMLO y en las elecciones; de igual forma, la jornada de movilización del 26 de junio en solidaridad con el magisterio mostró que las bases de MORENA están dispuestas a movilizarse en pro la lucha del magisterio y otros referentes sociopolíticos, por lo cual nosotros vemos la necesidad de hacer el llamado a las bases de MORENA a la unidad en la acción y para que presionen a su dirección (AMLO) a que se movilice en solidaridad con las luchas y contra las medidas reaccionarias del gobierno (Reformas Estructurales), denunciando en todo momento las vacilaciones de la dirigencia obradorista, su oportunismo de montarse en las demandas de las masas en lucha y su táctica reformista de canalizar las protestas sociales hacia las vías institucional-electorales. Pero es una política dialéctica, no se puede hacer lo uno sin lo otro, hacer unidad de acción y llamados a la lucha mientras simultáneamente se critica a su dirección, a riesgo de caer en el sectarismo o en el oportunismo. En suma, llamamos a las bases de Morena a movilizarnos conjuntamente contra el gobierno de EPN y tumbar juntos las reformas estructurales, pero mantenerse alerta contra los desvíos y traiciones de AMLO.

 

Desde la ALS, planteamos como alternativa la necesidad de construir desde abajo un partido independiente de los trabajadores, con un programa y una estrategia revolucionaria, unificando todos los esfuerzos organizativos y las luchas en un torrente único ¡para transformar nuestro país como parte de la revolución socialista internacional!

 

¡POR UN PARTIDO DE LUCHA DE LOS TRABAJADORES DEL CAMPO Y DE LA CIUDAD!

 

 

 

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