El ATP; otro ataque contra los explotados y oprimidos

Articulo de Agrupación Lucha Socialista (Sección mexicana de la CCRI), 16 septiembre, 2016

 

 

 

¿Quienes firman y pactan dicho acuerdo?

 

El Acuerdo Transpacíco “ATP” (TPP, por sus siglas en inglés) fue firmado por Peña Nieto así como por otros 11 países el pasado 5 de octubre de 2015. Dicho pacto se firmó de manera discrecional, protegiendo los intereses empresariales sobre las necesidades de los consumidores y trabajadores, que son los principales afectados. Nuevamente, son las potencias y sus gobiernos títeres los que conocen los detalles y pormenores de tales acuerdos al margen de la población para favorecer a las grandes trasnacionales como Coca-cola, Pfizer, Monsanto, Kraft, por mencionar algunas.

 

El acuerdo (que es una imposición del imperialismo y sus burguesías a las masas obreras y populares) es firmado por dos potencias imperialistas: Estados Unidos y Japón; así como por otros diez países más: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Peña Nieto en su servilismo al imperialismo yankee, firmó el ATP de manera absurda. Al igual que el TLCAN, firmado por Salinas en 1992 y entró en vigor en 1994, Peña sigue al pie de la letra los dictados del imperio que consisten en dar mayores garantías a los EUA y sus empresas, por ejemplo, a las patentes farmacéuticas que se extenderán por más años y se reducirá la inversión del gobierno federal en los genéricos dándole preferencia al interés privado sobre el público.

 

ATP: a la medida de los intereses del imperialismo yankee

 

Con la crisis capitalista, la disputa por los mercados es evidente. Por un lado, las potencias imperialistas se alinean a la política militar del Pentágono respecto a la guerra en Oriente Medio para beneficiarse con la guerra. Por otro lado, buscan posicionarse las potencias imperialistas con pactos comerciales para trasladar la crisis a los países dependientes y los explotados del mundo; particularmente, EUA busca consolidar su zona de influencia económica, incrementar sus exportaciones y recuperar su economía estancada desde 2008.

 

Como se ha comprobado con el TLCAN, y otros tratados comerciales, el único beneficiado ha sido el imperialismo. México hoy es más dependiente de las tecnologías e inversiones externas, así como de las importaciones, remesas y la derrama económica de los turistas extranjeros, convirtiéndose paralelamente, en país sin soberanía energética ni alimentaria, vendedor de materias primas, maquilador y de economía terciarizada, con los menores salarios del mundo. Alrededor del 80% de las mercancías de exportación van del otro lado del Río Bravo, siendo en su mayoría mercancías con poco valor agregado y que las grandes trasnacionales son las dueñas de las industrias de este lado. Eso sí, somos grandes importadores de alimentos después de China, Japón y la Unión Europea así como de gasolinas, productos petroquímicos, tecnológicos, etc., principalmente, de los EUA.

 

Acuerdo contra la clase obrera

 

Semanas antes de la firma del ATP, el gobierno mexicano decidió homologar el salario mínimo: ya no existen más las zonas A y B con diferencia de salarios; pero esta medida es una más que, junto con la aprobación del paquete de Reformas Estructurales, el Estado mexicano ha intentado preparar las condiciones para hacer ver que nuestro país es atractivo para las inversiones ya que cuenta con los salarios más bajos de todos los firmantes del ATP. En México el salario mínimo es de $124 dólares mensuales contra los $2 mil 400 dólares mensuales de Australia, los $2 mil 121 de Nueva Zelanda, los mil 800 de Canadá, mil 620 de Japón y mil 550 en EUA y Vietnam con $143 dólares mensuales (datos tomados de Fernández-Vega, La Jornada 28/10/15). Indiscutiblemente, en México se paga menos que en cualquiera de estos países y ahora se busca que a nivel mundial las condiciones laborales de los países más explotados se generalicen, en el caso mexicano que se incremente la jornada laboral ya que en países como Vietnam se trabajan hasta 12 horas por 6 días a la semana. No habría que sorprendernos, hace meses lo jornaleros agrícolas del valle de San Quintín se manifestaron y estallaron la huelga más grande vista en décadas por los abusos de la patronal (al pagar salarios muy bajos, jornadas laborales de hasta 12 horas, despidos injustificados, carencia de seguridad social y prestaciones de ley, contratos amañados y sindicatos de protección patronal, etc.) y se busca generalizar la precarización laboral en México con beneficio de los grandes capitales.

 

La precarización laboral de grandes sectores no son meras ocurrencias Hace algunas semanas, las dirección burocrática, charra y entreguista del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) firmó el incremento en 5 años para la jubilación (de 25 años pasó a ser de 30), así como la edad mínima de jubilación (era de 55 años y ahora es de 60). Mientras tanto, la economía mexicana se sigue despedazando y el petróleo no toca fondo. El pasado 20 de noviembre, la mezcla de petróleo mexicana llegó a su precio más bajo en 7 años con $33.38 dólares por barril (dpb) cuando en junio del año pasado alcanzó los $102 dpb. El presupuesto base cero es un hecho y los recortes presupuestales en educación, salud y programas sociales se concretan. Es indispensable romper con la burguesía y sus pactos que nos cargan la crisis capitalista a los trabajadores del mundo. Ningún acuerdo comercial con principios de explotación, y en beneficio de unos cuantos funciona para los pueblos del mundo. La salida está en las manos de la clase obrera, así como en su dirección revolucionaria consecuente.

 

¡Abajo el TLCAN, el ATP y todo acuerdo comercial entreguista que favorecen al imperialismo yankee y a las burguesías!

 

¡Unamos las luchas de los trabajadores en todo el mundo contra la explotación, el hambre y la rapiña imperialista!

 

 

 

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