Venezuela: The Bolivarian Dictatorship Refuses to Fight the Yankees

The Venezuelan dictatorship, instead of preparing to fight the Yankees, is reinforcing anti-democratic controls to crush the people

 

By Damián Quevedo, Convergencia Socialista (Argentinean section of the RCIT), 06.01.2026, https://convergenciadecombate.blogspot.com

 

 

 

The capture of Maduro showed that the Bolivarian armed forces, which are building strength to attack the people, did not do the same when they had to repel Yankee aggression. They offered almost no resistance, despite possessing weapons capable of inflicting significant damage on enemy troops, especially when they landed to kidnap the Chavista leader.

 

In this context, the “transition” seems to be a circle that always ends at the same point: the Chavista military bureaucratic apparatus in power, with the army at its head, which is the structure upon which the PSUV and other Chavista organizations are based. Maduro's government has always been a military dictatorship with a civilian in the presidency and electoral fraud as a facade for the regime.

 

The current process is not a path toward democracy or the recovery of certain freedoms, but rather an attempt to consolidate dictatorial mechanisms in service for the entry of US oil monopolies that are not yet operating in the Orinoco Basin. Although Venezuela, like all oppressed countries, was never a free nation, it has already lost its formal independence to become a colony controlled by Washington.

 

The Washington-controlled transition was thus taking its first steps, with Chavismo clinging to power and wielding the unstoppable barrage of its rhetoric. And, of course, not forgetting its main hallmark: repression. At least 15 journalists, 11 from international media outlets, were detained by Chavista agents.” (La Nación 05/01/2026)

 

The interim president did not mince words in demonstrating her willingness to surrender, which is the desire of the entire Chavista elite. Although Donald Trump already knew it, the Bolivarian bureaucrats who remain in power in Venezuela needed to shout it from the rooftops. Venezuela now has less independence from Washington than any of the states that make up the US!

 

To that end, the dictatorship began taking steps to demonstrate to Trump that it is the only government capable of maintaining the “social peace” that imperialists require to finalize their deals. The state of emergency “due to external unrest” was not declared to confront external threats, but rather to prevent what most terrifies Chavismo: the eruption of a mass movement.

 

Donald Trump made it clear that he needs to control Venezuelan territory, and that María Corina Machado cannot guarantee that. Although she has many votes and popular support, she lacks sympathy of the military. The fight against imperialism cannot be led by Chavismo, much less by the capitalist opposition; it must be taken up by the workers and the people, with revolutionary leadership at the helm!

 

We socialists call for unity of action—without any sectarianism—along with all sectors that repudiate imperialist interference. From this principled standpoint, we will continue to advocate for the end of the dictatorship and the rupture with the imperialist powers that challenge US hegemony, such as China, Russia, and the EU.

 

 

La dictadura venezolana, en vez de prepararse para luchar contra los yanquis, refuerza los controles antidemocráticos para aplastar al pueblo

Por Damián Quevedo, Convergencia socialista, sección argentina de la CCRI), 06.01.2026, https://convergenciadecombate.blogspot.com

 

 

 

La captura de Maduro mostró que las fuerzas armadas bolivarianas, que se hacen fuertes para atacar al pueblo, no hicieron lo mismo cuando tuvieron que repeler la agresión yanqui. No opusieron casi ninguna resistencia, a pesar de que cuentan con armas capaces de causarle un daño importante a las tropas enemigas, especialmente cuando aterrizaron para secuestrar al líder chavista. 

 

En ese marco, la “transcición” parece ser un cículo que termina siempre en el mismo punto, el aparato burocrático militar chavista en el poder, con el ejército a la cabeza, que es la estructura sobre la que se sostienen el PSUV y las demás organizaciones del chavismo. El gobierno de Maduro fue siempre una dictadura militar con un civil en la presidencia y el fraude electoral como maquillaje del régimen.

 

El actual proceso no es un camino hacia la democracia o la recuperación de ciertas libertades, sino el intento de consolidación de los mecanismos dictatoriales al servicio del desembarco de los monopolios petroleros estadounidenses que todavía no están operando en la Cuenca del Orinoco. Aunque Venezuela, como todos los países oprimidos, nunca fue una nación libre, ya perdió su independencia formal para convertirse en una colonia controlada por Washington.

 

La transición teledirigida por Washington daba así sus primeros pasos, con el chavismo aferrado al poder y con la ametralladora incontenible de su retórica. Y sin olvidar, por supuesto, su principal seña de identidad, la represión: al menos 15 periodistas, 11 de medios internacionales, fueron detenidos por agentes chavistas. (La Nación 05/01/2026)

 

La presidente interina no escatimó palabras para demostrar su voluntad entreguista, que es el deseo de toda la casta chavista. Aunque Donald Trump ya lo sabía, los burócratas bolivarianos que continúan en el gobierno de Venezuela, necesitaban gritarlo a los cuatro vientos. ¡Venezuela tiene ahora menos independencia de Washington que cualquiera de los Estados que conforman EEUU!

 

Para eso, la dictadura comenzó a dar pasos para demostrarle a Trump que es el único gobierno en condiciones de  de mantener la “paz social” que requieren los imperialistas para concretar sus negocios. El estado de excepción “por conmoción externa”, no fue resuelto para enfrentar las amenazas exteriores, sino para prevenir lo que más aterroriza al chavismo: la irrupción del movimiento de masas.

 

Donald Trump dejó en claro que necesita controlar el territorio venezolano y que eso no lo puede garantizar María Corina Machado, que, aunque tiene muchos votos y apoyo popular, no cuenta con la simpatía de los uniformados, ¡La lucha contra el imperialismo no puede ser llevada adelante por el chavismo, ni, mucho menos, con la oposición capitalista, debe ser tomada en sus manos por los trabajadores y el pueblo con una conducción revolucionaria a la cabeza!

 

Los y las socialistas convocamos a luchar, en unidad de acción -sin ningún tipo de sectarismo- con todos los sectores que repudien la injerencia imperialista. Desde esa ubicación, que tiene un carácter principista, vamos a seguir agitando la necesidad de acabar con la dictadura y romper con los imperialistas que le disputan la hegemonía a los yanquis, como China, Rusia o la UE.